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Salud y ambiente: Una alianza estratégica para construir un mundo más justo.

Por la Ing. Lic. Micaela Uberti 

La salud es la suma de un proceso que integra factores de cuatro grandes componentes: la biología, el ambiente, el estilo de vida y la organización de la atención sanitaria. En el ámbito de la salud, el ambiente se refiere a todos aquellos factores que son externos al cuerpo humano.

La mayor parte de los problemas sanitarios relacionados con factores ambientales son consecuencia directa de las acciones antropogénicas sobre los ecosistemas y hábitats, y de la abismal desigualdad social en las condiciones de vida de la población.

La educación, información, el impulso y la promoción de estilos de vida más saludables, comprende entre otras cosas, la creación de ambientes favorables como una tarea clave en la industria de la salud tanto privada como pública. 

La orientación de la atención sanitaria a la población para garantizar un desarrollo sostenible, la lucha contra las enfermedades infecciosas, la desnutrición y los factores ambientales desfavorables como la carencia de agua potable, saneamiento básico y seguridad alimentaria; la contaminación atmosférica y el calentamiento global, son problemáticas globales pero que afectan desigualmente a sociedades en vías de desarrollo. 

En esta nota, creemos en el desarrollo e impulso de ambientes y entornos saludables como una de las líneas prioritarias y estratégicas de acción de divulgación sanitaria, teniendo en cuenta la delgada línea que existe entre la salud y el ambiente, que, aunque en los últimos años ha sido estudiado por muchos investigadores, todavía siguen observando obstáculos al abordarlo en toda su magnitud.

Hoy en día, la salud integral de las personas y de las comunidades, responde en mayor medida a robustecer conductas saludables y mejores niveles de calidad de vida, tanto a nivel individual como a nivel comunitario. La mayoría de los factores que afectan el ambiente, dependen del nivel de conocimiento de la población sobre los efectos que estos ejercen sobre su bienestar y estándar de vida, sin dejar de reconocer la función que desempeñan los gobiernos en la implementación de políticas públicas que promuevan la creación de entornos sanos y refuercen el poder de las comunidades para lograrlos y mantenerlos.

El ambiente no se limita a la naturaleza, incluye también el entorno cercano que rodea a la persona y es en esa línea donde interviene la promoción de salud, la cual conecta el conocimiento científico con el popular, reconoce la función de la sociedad en el desarrollo de los valores e identifica la salud como un elemento positivo, de bienestar y calidad de vida. Básicamente, la mejor manera de promover conductas saludables consiste en impulsar la acción comunitaria para entender que si lo que nos rodea está sano, eso influye de manera directa sobre nuestra salud. 

Paradójicamente, el desorganizado y acelerado proceso de urbanización trae aparejado un gran número de enfermedades, originadas por la falta de accesos, la vivienda precaria, la congestión vial, la contaminación atmosférica y acústica y la acumulación creciente de desechos domésticos sin tratamiento alguno entre otros. También se producen y fomentan estilos de vida negativos para la salud, como el consumo de productos o sustancias tóxicas y alcohol, el sedentarismo, de manera que se establece así una relación que reafirma la concepción integral y moderna que plantea la salud ambiental: un entorno saludable sustenta y sostiene un modo de vida saludable y viceversa.

La contaminación del aire supone un riesgo ambiental para la salud humana y, consecuentemente, los habitantes que viven en la mayoría de las ciudades o espacios urbanos del mundo se hallan expuestos a una polución de hasta 2,5 veces por encima de los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Un informe reconocido de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2012),  que se adelanta al año 2050 para estimar el impacto en el medio ambiente si el mundo no adopta políticas ambientales más ambiciosas, asevera: “Se prevé que la contaminación del aire se convertirá en la causa ambiental principal de mortalidad prematura, por encima de aguas insalubres y falta de saneamiento con una proyección de que se duplique en el mundo el número de muertes prematuras derivadas de la exposición a material particulado, pasando de más de 1 millón hoy en día, a aproximadamente 3,6 millones en el año 2050.”

La calidad de las fuentes de agua también está directamente relacionada con el saneamiento. Sobre esa base, la eliminación adecuada de desechos humanos protege la calidad de esta y los recursos naturales y, por tanto, la salud, los medios de vida y recreación.  Cada año, más de 300 millones de toneladas de desechos humanos quedan sin recolectar ni tratar en todo el mundo, mientras que en América Latina y el Caribe solo 14 % de los cuerpos de aguas residuales son tratados debidamente, pero no así 40 % de los residuos sólidos, de manera que contaminan la tierra y el agua para el consumo humano.

En América Latina y el Caribe aún existen alrededor de 124 millones de personas que no cuentan con instalaciones de saneamiento mejoradas y se ven obligadas a defecar al aire libre o recurrir a instalaciones con condiciones deplorables para la disposición de sus excretas, lo cual implica la privación de su dignidad y exposición a múltiples riesgos: desde contraer enfermedades prevenibles y la degradación de la autoestima con impactos psicológicos. 

La alimentación está 100% ligada a la naturaleza, al poder del suelo para producir. Sin suelo no hay cultivo y sin cultivo no hay oferta. El hambre y la desnutrición se interrelacionan con las características de los patrones alimentarios; si bien se impone aumentar la oferta alimentaria para garantizar la suficiencia, no se asegura que la población consuma una alimentación balanceada, que aporte la cantidad adecuada de nutrientes para mantener un peso adecuado y llevar una vida activa y sana. 

La educación como herramienta crucial para el desarrollo sostenible se basa en un cambio de valores, conductas y estilos de vida, con especial involucramiento de los gobiernos, el sector privado y la industria de la salud. 

La salud como arteria principal de la sociedad, no está exenta de los cuidados y del involucramiento en temas ambientales: la sociedad entera tiene la obligación de cuidarlo para poder conservar la calidad de vida y la salud integral de las personas. Desde la industria de salud, promover el cuidado del ambiente resulta una estrategia casi fundamental para garantizar la sostenibilidad de su negocio.

Ing.Lic Micaela Uberti
Directora de Greening: Ingeniería + Sustentabilidad
www.wearegreening.com 

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Carolina

    Excelente Nota!!!

  2. Jorge Araujo

    100% de acuerdo! Salud y Ambiente como temas estratégicos para la confección de sociedades modernas.

  3. Gisela

    Que bien mica, te mereces esto y todo lo que viene por delante. Una apasionada por tu trabajo.

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