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Vivir más también obliga a rediseñar el sistema de salud

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Por Sofía Cavalli, responsable de Prensa de Adecra+Cedim

Vivir más es, probablemente, una de las mayores conquistas de las últimas décadas. Los avances de la medicina, la tecnología y la atención sanitaria permitieron extender la expectativa de vida y llegar a edades que, no hace tanto tiempo, eran mucho menos frecuentes. Pero esa buena noticia trae consigo una pregunta que empieza a volverse inevitable: ¿está preparado nuestro sistema de salud para una sociedad cada vez más longeva?

La transformación ya está en marcha. Hacia 2040, la Argentina tendrá alrededor de 10 millones de personas mayores de 60 años y, pasado ese momento, los adultos mayores comenzarán a superar a los niños. No se trata solamente de que viviremos más años: cambiará la composición de la sociedad y, con ella, las necesidades de atención, cuidado, infraestructura, profesionales y financiamiento.

Ese fue el punto de partida del VIII Congreso de Salud Adecra+Cedim 2026, realizado en agosto bajo la consigna “Desafíos y rediseño del sistema de salud”. A lo largo de la jornada, directivos de instituciones, líderes y especialistas abordaron el fenómeno desde perspectivas diferentes, pero con

una coincidencia transversal: no alcanza con adaptar parcialmente el sistema actual. El cambio demográfico obliga a revisar buena parte de las lógicas con las que fue concebido.

En la apertura, Silvia Monet, gerente general de Adecra+Cedim, lo sintetizó con una frase que atravesó buena parte del encuentro: “La longevidad debe ser entendida como una conquista, pero toda conquista genera nuevas responsabilidades”.

La cuestión, entonces, no pasa por pensar el envejecimiento exclusivamente como un problema sanitario. Por el contrario, supone reconocer una transformación social que abre oportunidades, pero que requiere anticipación.

De atender la enfermedad a gestionar la longevidad

Una población más longeva obliga a revisar los modelos de atención y a ampliar la mirada más allá de la respuesta frente a la enfermedad. Crecen las necesidades vinculadas con la prevención, la rehabilitación, los cuidados y la calidad de vida, y cobran relevancia nuevas formas de organizar la atención.

Esto supone pensar en prevención, autonomía asistida, atención domiciliaria, rehabilitación y cuidados crónicos como dimensiones cada vez más relevantes dentro del sistema de salud.

Marcelo Rohr, CEO de Centros Hirsch, introdujo además otra dimensión del problema: no puede darse por supuesto que siempre habrá una cantidad estable de personas jóvenes disponibles para cuidar a una población mayor creciente. “La tecnología tendrá allí un papel creciente, aunque la emocionalidad en el cuidado es lo que hace irremplazable al humano”, señaló Rohr.

Por su parte, Federico Pedernera, médico especialista en Sistemas de Información para la Salud, planteó la necesidad de preguntarse no sólo a quiénes atienden hoy las instituciones de salud, sino a quiénes atenderán en los próximos años y cómo deberá modificarse, en consecuencia, su oferta

prestacional.

Andrea Perrot, directora médica del Hospital Universitario CEMIC, sede Saavedra, fue todavía más concreta: “No podemos gestionar un hospital de agudos como lo veníamos haciendo hasta ahora”.

Hospitalización domiciliaria, telemedicina y equipos interdisciplinarios especializados en adultos mayores aparecen como algunas de las respuestas posibles.

Tecnología: incorporar no es lo mismo que transformar

La transformación tecnológica fue otro de los grandes ejes del encuentro. Inteligencia artificial, automatización, interoperabilidad y cirugía robótica ya forman parte de experiencias concretas dentro de instituciones argentinas. Y si algo quedó claro es que la innovación no consiste simplemente

en comprar o incorporar tecnología.

Gustavo García Fornari, jefe del Departamento de Cirugía del Hospital Italiano de Buenos Aires, mostró cómo el programa de cirugía robótica de la institución pasó de 12 a 60 intervenciones mensuales en diez meses. Detrás de ese crecimiento hubo capacitación de cirujanos, instrumentadoras, anestesiólogos, enfermeras y técnicos; simulación y entrenamiento; protocolos de calidad y seguridad; certificaciones y procesos permanentes de monitoreo y evaluación.

La experiencia permite pensar una cuestión que excede a la cirugía robótica: la tecnología genera valor cuando está acompañada por procesos, personas y una estrategia de implementación.

Algo similar planteó Diego Germán Landa, cofundador y CEO de Markey, al presentar una experiencia de transformación digital del proceso quirúrgico desarrollada en el Hospital Universitario Austral. En sus primeros tres meses de funcionamiento, el sistema permitió reducir un 5% las cancelaciones —unas 105 cirugías— y automatizar el 49% de los cierres de gestión.

Jorge Pérez, cofundador de Cero.AI, sumó otra premisa especialmente relevante para la atención sanitaria: las tecnologías deben adaptarse al paciente y no al revés.

Gestionar personas en organizaciones que también están cambiando

No hay rediseño posible sin revisar, además, cómo se gestionan las personas que sostienen el sistema.

María Roca, directora de INECO, y Alejandro Melamed, especialista en futuro del trabajo y liderazgo, junto a Daniela Mora Simoes, directora de Personas del Grupo Omint, abordaron durante el Congreso las resistencias que generan los procesos de transformación y el rol que tienen los liderazgos para acompañarlos.

Desde las neurociencias, Roca recordó que cambiar demanda recursos y genera estrés porque el cerebro busca predecir y reducir la incertidumbre. Pero también puso en discusión una idea muy instalada: que con los años disminuye necesariamente nuestra capacidad de transformación. “La plasticidad se trabaja toda la vida. Es falso que no podemos cambiar”, afirmó.

La convivencia de distintas generaciones dentro de las organizaciones, la seguridad psicológica, la resiliencia, la salud mental y la capacidad de adaptación pasan así a formar parte de una misma conversación sobre el futuro del trabajo en salud.

El interrogante que persiste: cómo sostener el sistema

Todas estas transformaciones desembocan, tarde o temprano, en una discusión inevitable: cómo financiarlas.

Durante la edición especial en vivo de Bitácora Salud, el podcast de Adecra+Cedim, Jorge Colina, presidente de IDESA y asesor económico de Adecra+Cedim, Enrique Camerlinckx, director general del Sanatorio Mater Dei, y Pablo Stutzbach, ex presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología, analizaron, con la moderación de Alfredo Vidal, director médico del Instituto Alexander Fleming y conductor de Bitácora Salud, la distribución de los recursos del sistema, la eficiencia y el lugar que ocupan la innovación y la tecnología.

La discusión mostró que el problema no puede reducirse únicamente a determinar si existen o no recursos suficientes. También importa cómo se asignan, qué incentivos genera el sistema y qué capacidad tienen sus distintos actores para innovar y ganar eficiencia.

Desde la perspectiva de los prestadores, Camerlinckx puso el foco en el esfuerzo realizado por las instituciones para sostener su funcionamiento en un contexto de escasez. Stutzbach incorporó, a su vez, la crisis del recurso humano y la necesidad de que médicos, sociedades científicas, prestadores, financiadores y Estado formen parte de una discusión conjunta. A su vez, Colina defendió la importancia de la “competencia por la innovación”.

En el cierre del encuentro, Pablo Paltrinieri, miembro de la Comisión Directiva de Adecra, recordó un dato que dimensiona el papel de los prestadores privados: el 51% de los establecimientos con internación del país pertenece al sector privado. Y advirtió que las respuestas coyunturales pueden generar períodos de estabilidad sin resolver los problemas estructurales.

Anticipar una sociedad diferente

Quizás uno de los mayores riesgos frente al cambio demográfico sea imaginarlo como un problema del futuro.

La longevidad ya está modificando las organizaciones, las demandas de los pacientes, los modelos de cuidado, el mercado de trabajo y las necesidades de financiamiento. Al mismo tiempo, abre oportunidades para innovar, reorganizar servicios, incorporar nuevas tecnologías y pensar formas diferentes de acompañar a las personas durante vidas cada vez más extensas.

El desafío, entonces, no es solamente lograr que las personas vivan más: es construir un sistema capaz de acompañar esos años adicionales con calidad, autonomía y cuidado.

Porque si vivir más es una conquista, anticipar la sociedad que esa conquista está creando es una responsabilidad del presente.

Por Sofía Cavalli, responsable de Prensa de Adecra+Cedim

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