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El dilema de la velocidad: Siniestros inteligentes y el control del riesgo criminológico

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Por el Lic. Edwin Granados Ríos

El mercado de seguros moderno se enfrenta a una de las paradojas más complejas de su historia reciente: la exigencia de la inmediatez frente a la obligación de la rigurosidad. Vivimos en la era del «clic», donde el cliente evalúa la calidad de su aseguradora en función de los minutos que tarda en procesarse su reclamo. Esta presión competitiva ha impulsado la automatización y el pago rápido a niveles sin precedentes. Sin embargo, en esta carrera por la velocidad, las compañías de seguros corremos el riesgo de abrir una puerta trasera muy peligrosa si dejamos de lado el control del riesgo criminológico.

Históricamente, la gestión de siniestros se basaba en la verificación exhaustiva, un proceso que a menudo resultaba lento y burocrático para el asegurado honesto. Hoy, la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización nos permiten dar un giro de 180 grados mediante los llamados «siniestros inteligentes». La promesa es atractiva: liquidar reclamos de forma casi instantánea. Pero como analista del comportamiento delictivo aplicado al sector financiero, sé que la velocidad sin control es el caldo de cultivo ideal para el fraude. Los perpetradores de fraudes, desde el oportunista que infla un daño menor hasta las bandas organizadas de simulación de accidentes, conocen perfectamente las brechas que los procesos automatizados y carecientes de filtros analíticos pueden generar.

¿Cómo resolvemos entonces el dilema de la velocidad? La respuesta no es frenar la innovación, sino dotarla de
inteligencia predictiva. El verdadero éxito del negocio asegurador actual no radica en elegi entre dar un servicio rápido o ser un policía del fraude; el éxito radica en lograr un equilibrio exacto. La Inteligencia Artificial no debe usarse únicamente para acelerar el pago, sino para blindarlo de manera invisible. Implementar modelos de analítica avanzada y telemática en tiempo real nos permite auditar el comportamiento del siniestro en el mismo segundo en que se reporta. Esto significa que podemos clasificar los reclamos mediante un sistema de «semáforo»: la gran mayoría de los clientes, honestos y legítimos, pasarán por una vía rápida automatizada de pago casi inmediato, mientras que los casos que enciendan alertas algorítmicas por patrones atípicos o perfiles de riesgo criminológico serán derivados a una investigación especializada humana. La automatización de reclamos sin un control criminológico robusto es financieramente insostenible, pues destruye la siniestralidad de las compañías y eleva las primas para los buenos asegurados.

Por el contrario, un control de raude obsoleto y lento destruye la experiencia del cliente y la reputación comercial. El reto para los líderes de siniestros en Costa Rica y la región no es técnico, sino estratégico. Debemos diseñar ecosistemas donde los filtros antifraude actúen como capas de protección invisibles pero implacables. Solo combinando la agilidad tecnológica de los algoritmos con el olfato técnico y la experiencia de los equipos de investigación podremos pagar lo justo, a tiempo, al asegurado correcto y, al mismo tiempo, mantener a raya el delito. Al final del día, el seguro del futuro pertenece a quienes logren ser los más rápidos del mercado, pero también los más seguros. Egr160626

Por el Lic. Edwin Granados Ríos

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