Por el Lic. Edwin Granados Ríos
Los intermediarios son cruciales en el mercado asegurador de Latinoamérica porque facilitan el acceso de la población a los seguros, actúan como asesores expertos que explican productos complejos y ayudan a resolver reclamaciones. Su labor de mediación es vital para la penetración del mercado, la confianza del consumidor y la oferta de soluciones personalizadas en un mercado con gran potencial de crecimiento y una significativa brecha de cobertura.
No obstante, lo anterior no es un secreto que algunos han sido relacionados en hechos o situaciones irregulares, un porcentaje importante de ocasiones de forma circunstancial, por el afán de la “venta” que en este caso su actividad no es comparable a la gestión de negocio de cualquier otro producto, por ejemplo, zapatos, abarrotes, bienes muebles o inmuebles. En el caso de los seguros es el traslado de un riesgo desde el potencial cliente hasta la aseguradora, que teóricamente son los mejores administradores de riesgo, esa es para la aseguradora la esencia de su negocio, administrar riesgos. Para ello, entre otras variables mas debe apoyarse en tres aspectos principales: (a) subrogación, (b) gestión de salvamentos y (c) control del riesgo de fraude y lavado de dinero. Hemos de tener claro, que no hay en seguros no vida, lavado de dinero sin fraude de por medio.
Con esto claro, debemos volver al tema del control del fraude y la ética del intermediario de seguros. Ha sido
experiencia del suscrito la penosa situación de encontrarme con asesores de seguros relacionados con temas de fraude a veces en situaciones circunstanciales, en otras menos como participantes de situaciones irregulares, así como, casos en los que han sido utilizados por engaño de los clientes. No es inusual que los defraudadores de
seguros engañen a sus intermediarios de seguros victimizándose de las “ingratitudes” o “abusos” de la aseguradora y en realidad están ocultando información de la forma y circunstancias del evento, por dos principales causas, 1-el evento ocurrió en forma que excede los acuerdos del contrato póliza y/o 2-es un deliberado fraude, no debemos
omitir que el fraude es inherente a todos los seguros, manifestándose distinto según sea el tipo de seguro y que más riesgoso aún es que los fraudes más complejos, elaborados y complejos nacen en la suscripción, aunque todos se materializan en la indemnización naturalmente.
Ahora en este punto es necesario hace hincapié en las Recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), la International Association of Insurance Supervisors (IAIS) que consideró necesario
incorporar pautas específicas para el sector de los seguros y sus entidades supervisoras y/o reguladoras locales. Es así como la (IAIS), ha emitido algunos principios básicos de seguros y entre los que destacan los relacionados con el control y prevención del fraude, así como del lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo. En virtud de lo anterior, la buena conducta del intermediario es esencial para proteger a los consumidores y promover la confianza en los mercados aseguradores. Por esta razón, LOS INTERMEDIARIOS DEBEN y SON DIRECTA O INDIRECTAMENTE SUPERVISADOS, sin embargo y muy penosamente, no es extraño que ante la investigación de reclamos por riesgo de fraude o ante la posibilidad de declinación de una solicitud de indemnización improcedente, algunas figuras de
intermediación literalmente amenazan a la compañía de seguros (sutil o deliberadamente), casi obligándoles a indemnizar casos so pena de llevarse la cartera del clientes a otra aseguradora, haciendo referencia incluso a la cantidad de unidades aseguradas o montos de primaje. No se debe ignorar que los contratos póliza son bilaterales, que el asegurado quien paga la prima y es la compañía de seguros la que paga reclamos, no el intermediario.
Es claro que el sector asegurador aún no ha logrado plena conciencia y desarrollada de su potencial exposición a los riesgos de blanqueo, entendiendo, con algunas excepciones, que la posibilidad de utilización de los seguros
para blanquear capitales de origen ilícito es posible y el sector asegurador efectivamente es un sector expuesto y en definitiva es relevante la debida diligencia y las buenas prácticas en la intermediación de seguros, así como el cumplimiento normativo para asegurar un mercado ético y confiable, que frecuentemente reclaman
los asegurados que es la parte en ocasiones más débil en la cadena del sector seguros. Egr291025.
Por el Lic. Edwin Granados Ríos
