En este momento estás viendo De la locura moral a la psicopatía.                            Vampiros psíquicos

De la locura moral a la psicopatía. Vampiros psíquicos

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Salud
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios

Por la Dra. Vanina Botta

Médica (UNR). Especialista en Psiquiatría. Residencia completa en Salud Mental Comunitaria y
Psiquiatría. Diplomada en psicopatología forense. Especialista en Medicina Legal (UBA).

-Resumen:

El imaginario social suele pensar en el psicópata como aquel criminal que sale en el noticiero amarillista o en personajes como Anibal Lecter o el de la película American Psyco. Sin embargo, no todos los psicópatas son asesinos seriales ni todos los asesinos seriales son psicópatas.

Los psicópatas han sido estudiados a lo largo de la historia por la atracción que generan, por el impacto en la sociedad de sus conductas y por sus habilidades para el engaño y la manipulación.

Las primeras noticias sobre la psicopatía se encuentran en el siglo XVII, donde Zachias ya hablaba de individuos que no obraban ni sentían como los demás. El término psicopatía ha suscitado y aun conlleva mucha controversia, existen intentos de establecer una clara conceptualización y una diferenciación del Trastorno antisocial de la personalidad. En este punto el análisis detallado del constructo de psicopatía según el psiquiatra Cleckley ha ayudado a delimitar el concepto.

El objetivo de este trabajo, por lo tanto, es examinar el concepto de psicopatía y sus características más importantes, tanto clínicas como subclínicas. Como así también su relación con la violencia y el abuso sexual. Revisar diferentes estudios neurocientíficos y aspectos legales para mejorar la respuesta a los desafíos que conllevan las pericias psiquiátricas solicitadas en nuestro campo de trabajo.

-Abstract

The social imaginary tends to think of the psychopath as that criminal who appears on the tabloid newscast or as characters like Anibal Lecter or the one in the movie American Psyco. However, not all psychopaths are serial killers
and not all serial killers are psychopaths.

Psychopaths have been studied throughout history for the attraction they generate, for the impact on society of their behaviors, and for their abilities to deceive and manipulate.

The first news about psychopathy is in the seventeenth century, where Zachias was already talking about individuals who did not act or feel like others.

The term psychopathy has raised and still carries much controversy, there are attempts to establish a clear conceptualization and differentiation of Antisocial Personality Disorder. At this point, the detailed analysis of the psychopathy construct according to the psychiatrist Cleckley has helped to define the concept.

The objective of this work, therefore, is to examine the concept of psychopathy and its most important characteristics, both clinical and subclinical. As well as its relationship with violence and sexual abuse.

Palabras claves: Psicopatía. Trastorno personalidad. Violencia. Abuso sexual

-Introducción:

Determinar la prevalencia de la psicopatía con exactitud es difícil, porque primeramente al no estar incluido como un diagnóstico dentro del DSM-IV-R, ni haber sido incluido en estudios epidemiológicos nacionales a gran escala no existen datos fiables de su prevalencia en la población general. El consenso entre la mayoría de las investigaciones estima que la psicopatía se presenta entre un 1% a 2% de la población general (Torrubia & Fuentes, 2008; Alcazar et al. 2008).

El concepto de psicopatía es un constructo, (concepto que no es observable pero sí inferible a través de la conducta.)

La psicopatía es, una anomalía de la personalidad que, a grandes rasgos, está caracterizada por su falta de empatía, su tendencia a la manipulación de otros, tratándose de un sujeto superficial, locuaz y encantador; con una gran capacidad de manipulación y de control sobre las demás personas. Su vida emocional es poco profunda, no se vincula afectivamente con nadie y tiene una manifiesta incapacidad de sentir culpa o remordimiento por el daño causado a sus víctimas.

Es cierto que los psicópatas pueden ser considerados personas peligrosas que cometen los delitos más atroces y violentos. Sin embargo, un psicópata no tiene por qué ser un asesino en serie o una persona considerada mentalmente insana, ya que, muchos de ellos se encuentran entre nosotros y pasan generalmente desapercibidos.

-El Psicópata Subclínico

Es entonces cuando se habla de psicópatas subclínicos. Se conoce la existencia de los denominados psicópatas integrados, es decir de aquellos individuos que no llegan a tener contacto formal o problemas con la ley, por lo que no todos los psicópatas son delincuentes, como así también no todos los delincuentes son psicópatas.

Los psicópatas subclínicos o integrados cumplen los criterios de psicopatía, pero no se involucran en conductas delictivas. Su presencia es mucho más habitual de lo que parece y el efecto de sus acciones es mayor del que se cree, ya que no se limita a aquellas personas que se encuentran encerradas en los centros penitenciarios y muchas veces, son personas cercanas que nos crean problemas constantemente. De hecho, se estima que alrededor del 1% de la población mundial es psicópata (Hare R. D., 1995).

La triada oscura de la personalidad es la denominación actual a un constructo de rasgos narcisistas, maquiavélicos y psicopáticos subclinicos. Las personalidades socialmente aversivas no patológicas más citadas en la literatura son estas tres. Cada uno de los tres constructos comparten ciertas características. Variando el grado, los tres suponen un carácter malevolente con tendencias de comportamiento hacia la auto-promoción, frialdad emocional, hipocresía y agresividad.

Se estima que en la población general la presencia de psicopatía oscila entre el 1 y 2 % (Torrubia y Cuquerella, 2008).

El término psicopatía toma un nuevo impulso entre los profesionales de la salud con las aportaciones de Cleckley en su libro “The Mask of Sanity”, en 1941, donde realiza una descripción fenomenológica interna y externa de la personalidad psicopática.

Su obra hace una distinción de la conciencia intelectual y moral. Según Cleckley, los psicópatas tienen una conciencia intelectual intacta, pero una conciencia moral disminuida. Es decir, dicen una cosa pero hacen otra. Este
autor reconoce que el psicópata puede imitar la moral y los sentimientos sutiles del ser humano, pero le faltan las emociones asociadas a ella.

Realiza también una primera diferenciación entre psicópatas funcionales y criminales.

Cleckley (en 1941) unificó diferentes características conductuales y rasgos de personalidad que sentaron las bases para el diagnóstico de dicho trastorno:

1.Encanto superficial e inteligencia normal 2.Ausencia de delirios y otros signos de pensamiento irracional 3.Ausencia de nerviosismo y manifestaciones psiconeuróticas 4.Informalidad 5.Falsedad e insinceridad 6.Incapacidad para experimentar remordimiento o vergüenza 7.Conducta antisocial irracional
8.Falta de juicio o dificultad para aprender de la experiencia 9.Egocentrismo patológico o incapacidad de amar 10.Pobreza en las relaciones afectivas 11.Pérdida específica de la intuición “insight” o comprensión social12.Poca respuesta a las relaciones interpersonales 13.Conducta desagradable y exagerada, a veces con consumo exagerado de alcohol 14.Amenazas de suicidio no consumadas 15.Vida sexual impersonal, frívola y poco estable
16.Dificultad para seguir cualquier plan de vida Posteriormente, el profesor Robert Hare, utilizando las características de Cleckley, elaboró en el año 1991, un instrumento para el diagnóstico de la psicopatía con el nombre de PsychopathyChecklist (PCL). Los criterios de psicopatía de Hare están estrechamente vinculados al instrumento desarrollado para evaluarlos: la PCL-R.

Cuando en 1991, R. Hare publica Psychopathic Check List Revised (Escala revisada de valoración psicopática -PCL-R) recupera la esencia del trastorno de personalidad definido por Cleckley, actualizando las características conductuales, interpersonales, afectivas y cognitivas propias de la psicopatía, desde un modelo dimensional de la misma.

Mediante la evaluación de 20 ítems, se evalúa la psicopatía a través de una entrevista semiestructurada, junto a la información objetiva complementaria del propio sujeto.

Robert Hare (1998) describe al psicópata de la siguiente manera: “un depredador de su propia especie que emplea el encanto personal, la manipulación, la intimidación y la violencia para controlar a los demás y para satisfacer sus propias necesidades egoístas. Al faltarle la conciencia y los sentimientos que lo relacionan con los demás, tiene la libertad de apropiarse de lo que desea y de hacer su voluntad sin reparar en los medios y sin sentir el menor atisbo de culpa o arrepentimiento”.

Garrido (2004) considera que un atributo esencial es la disfunción afectiva en el ámbito interpersonal. Esta alteración de la afectividad se relaciona con rasgos tales como la insensibilidad, la falta de empatía y la ausencia de remordimientos, el egocentrismo, la mentira patológica y la manipulación. Esta alteración de la afectividad parece relacionarse con una débil activación del sistema defensivo, con un deseo de dominio y baja ansiedad.

-Diferencias con Trastorno de Personalidad Antisocial

Siguiendo la definición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su cuarta edición revisada (APA, 2002), el Trastorno Antisocial de la Personalidad, se caracteriza por “un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o el principio de la adolescencia y continúa en la edad adulta”

La psicopatía y el trastorno antisocial de la personalidad no son la misma cosa; aunque la relación entre una y otra es incierta, los dos síndromes no se solapan clara y perfectamente (Hare, 1983; Miller y col., 2001). Sin embargo,
el mismo Hare (2003) afirma que la psicopatía es un trastorno de la personalidad definido por una serie de conductas y rasgos de la personalidad característicos que socialmente no se consideran positivos.

Una de las diferencias estriba en que la psicopatía es definida por un conjunto de rasgos de personalidad y conductas socialmente desviadas, mientras que el trastorno de la personalidad antisocial se refiere fundamentalmente a un grupo de conductas delictivas, desadaptadas y antisociales, con lo que muchos delincuentes no psicópatas podrían incluirse. La relación entre psicopatía y trastorno antisocial de la personalidad es, por lo tanto, asimétrica, es decir, prácticamente el noventa por ciento de los delincuentes psicópatas cumplen los criterios del trastorno antisocial de la personalidad, pero sólo el veinticinco por ciento de éstos podría diagnosticarse de psicopatía según la Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R) Es decir, psicopatía y trastorno antisocial de la personalidad reflejan categorías diagnosticas diferentes. El TAP se basa esencialmente en conductas
antisociales y delictivas y tiene muy poco en cuenta los síntomas interpersonales y afectivos del trastorno. Por el contrario, los criterios de Hare incluyen una combinación de conductas antisociales y de rasgos interpersonales y afectivos.

-Correlatos criminológicos de la psicopatía

Aunque hay una relación estrecha entre psicopatía y comportamiento antisocial y criminal, no todos los psicópatas son criminales. Pero cuando los dos constructos coinciden, estos sujetos se diferencian cualitativamente del resto de delincuentes. El comportamiento criminal del psicópata tiene un carácter depredador: los psicópatas ven a los demás como “objetos” (cosificación) de los cuales aprovecharse física, económica o emocionalmente.La psicopatía, definida a partir de los criterios de Hare, es una entidad nosológica bien validada y, posiblemente, el constructo clínico individual más importante del sistema judicial penal.

Los psicópatas están capacitados para conocer las reglas y normas, de hecho las ven como un obstáculo que se interpone para lograr sus objetivos. Para estos sujetos, lo que están haciendo es correcto de acuerdo a su valoración de las normas: es correcto para su propio código, ya que ellos tienen sus propias normas.

Luego, si es correcto y sale mal, el responsable no es él, sino los demás.

-Violencia y psicopatía

Hare ha demostrado científicamente una relación entre la violencia y la psicopatía, indicando que muchas de las características que son importantes para la inhibición de las conductas violentas y antisociales, como lo son la
empatía, la capacidad de establecer vínculos profundos, miedo al castigo y sentimiento de culpa; se encuentran seriamente disminuidas o simplemente ausente en los psicópatas. Si bien los psicópatas pueden emplear, como cualquier otra persona (delincuente o no), la violencia para conseguir sus objetivos, la violencia psicopática es más de tipo instrumental (planificada o premeditada) que de tipo reactiva (impulsiva, emocional).

Todas las características del psicópata, fundamentalmente su tremenda desconsideración para con los demás y la cosificación hacen que éste presente un patrón para delinquir. Es importante tener en cuenta, tal como se dispone en el mismo PCL-R, que una de las características definitorias del psicópata criminal es, precisamente, su versatilidad criminal. Pueden verse involucrados en diferentes tipos de delitos.

-Parece una ficción, pero no lo es

Como se mencionó anteriormente, la falta de empatía emocional es uno de los rasgos de la psicopatía. Una de las estructuras que más se ha relacionado con el déficit emocional de los psicópatas es la amígdala cerebral, implicada en el reconocimiento de expresiones emocionales, en las memorias emocionales y también juega un rol importante en la percepción de caras con diversas emociones.

Existen varios tipos de empatía; la empatía cognitiva (relacionada con la Teoría de la Mente) o sea con la capacidad de representarse mentalmente los estados de los otros (sus pensamientos, sus deseos, sus creencias, intenciones); la empatía motora que se definiría como la tendencia automática para sincronizar las expresiones faciales y mímicas, posturas y movimientos con los de la otra persona y, por último, la empatía emocional.

Las investigaciones en psicopatía han mostrado que los psicópatas no presentan dificultades con la Teoría de la Mente ni con la empatía motora, sino que muestran serias dificultades en la empatía emocional. Es decir, que los psicópatas son capaces de ponerse cognitivamente en el lugar del otro, pero no sienten como el otro. (Blair et al., 2004).

Se observan también ciertas particularidades en el cerebro de personas psicópatas, en la región del hipocampo (que se relaciona con nuestra memoria) y en la amígdala cerebral. Confirmado esto ya que los estudios de neuroimagenes y neurofuncionales han mostrado compromiso de la corteza orbitofrontal, el hipocampo, la amígdala, el núcleo estriado, el cíngulo, el cuerpo calloso y el hipotálamo. También se observó alteración en determinados neuro transmisores, como disminución de la función del sistema serotoninergico.

-La triada oscura de la personalidad

Algunos autores hablan sobre el Factor D ( Dark), que está relacionado con aquellas conductas sin escrúpulos, malvadas y egoístas.

Son seres en los que la búsqueda de su propio bienestar está por encima de los intereses de los demás. Aquellos con alta puntuación en Factor D, tienen indiferencia hacia los demás mientras consigan sus objetivos inclusive también pueden no hacer algo para evitar beneficiar a otros, hasta pueden sentir placer si otro esta lastimado.

El factor D define rasgos oscuros y siniestros de la personalidad. El trío lo conforman los rasgos de la personalidad que definen lo que comúnmente llamaríamos “gente que no”. La tríada oscura es un constructo de rasgos narcisistas, maquiavélicos y psicopáticos.

El primero de esos rasgos es el narcisismo , su nombre proviene de la mitología griega; el joven Narciso se enamoró de su propia imagen reflejada en el agua.


Las personas narcisistas se centran en sí mismas, sienten que tienen poder, tienen un sentido de superioridad, necesitan admiración de las demás, manifiestan interés propio, como el deseo de destacar el propio estatus (económico y personal). Poseen una necesidad agobiante por tener éxito y ser vistos en una posición de superioridad, en comparación con otros.

Los maquiavélicos, Niccolo Machiavelli fue el consejero político. Se conoce ampliamente su pensamiento político, que plasmó en el libro que escribió en 1513, El príncipe. Se podría resumir sus ideas sobre cómo mantener el control político en una frase: “El fin justifica los medios”, por el cual exhibía la idea de que cualquier acto puede ser licito, si mediante este se puede conseguir un objetivo; incluyendo la mentira, el engaño y la manipulación.

Los maquiavélicos poseen un estilo de personalidad manipuladora, la cual generalmente implica una falta de moralidad y preocupación por los sentimientos de los demás. Van por la vida con falta de afecto en las relaciones interpersonales, falta de preocupación por el demás y bajo compromiso ideológico.

Los psicópatas S (tal como se describió anteriormente), caracterizados por falta de empatía, tendencia a cosificar a los demás, utilización de los otros, mentiras, ausencia de remordimientos y culpas. Suelen ser encantadores, carismáticos, locuaces, se abren camino en la vida sin ninguna preocupación por los demás ni por los daños que ocasionan sus conductas.

Un equipo de psicólogos investigadores sugiere que debe incluirse un cuarto rasgo a esta triada oscura, que es el sadismo, disfrutar causándole sufrimientos a los otros. Con una tendencia a involucrarse en comportamientos crueles, degradantes o agresivos en busca de placer o dominación.

-Las victimas

Parejas, hijos, hijas, padres, madres, compañeros de trabajo. Cualquiera puede ser víctima de un devorador emocional.

Sólo se puede manipular a alguien si primero se lo ha seducido, si se lo ha captado.

Este tipo de personalidad tiene como una habilidad captar las necesidades del otro, el factor de vulnerabilidad de otra persona. Esta capacidad determina otro rasgo importante, que es la seducción, llevando así a los demás a entrar en un circuito psicopático.

El psicópata les demuestra que le es necesaria esa pareja , pero que él le es mucho más necesario para ella. Entonces se da un circuito entre el psicópata y la otra persona. Se establece un circuito mutuo para suplir las necesidades.

El psicópata tiene la capacidad de encontrar y analizar los “puntos débiles” de su víctima, arma una ficción, un bombardeo amoroso que fascina, la engaña, la posee, la domina, la vulnera más, se erige su salvador y la seduce. Luego de un tiempo comienza a mostrar sus actitudes de menosprecio y humillaciones, y su objetivo final se va cumpliendo: la dependencia de la víctima, ya que se torna de a poco afectivamente imprescindible.

El maltrato psicológico, que consiste en aislamiento, amenazas, descalificaciones, desprecios, criticas constantes, etc va horadando la autoestima de la víctima.

Si agregamos a esto que son inteligentes, desconsiderados y manipuladores, nos damos cuenta de que es muy difícil resistirse a ellos. Relacionarse con un psicópata es un viaje de ida con retorno complejo.

Cualquier contacto que vaya más lejos con un psicópata será realmente perjudicial.

Las victimas ven como naturales las conductas de control, los justifican, se aíslan, llegan a dudar de sus propias creencias, toleran, se culpan a sí mismas. La autoestima le fue socavada de a poco.

Solas no podrán salir de esta situación, de este entrampamiento, necesitan ayuda.

Entonces, ¿Qué es lo esencial al tratar de psicópatas?…
Evítelos. Distancia psicológica y distancia física (contacto cero).

-Contribuciones de la neurociencia a la psicopatía 

La corteza órbito-frontal, fronto-medial y dorso-lateral funcionan como sistemas inhibitorios de las estructuras emocionales que originan los comportamientos agresivos. Al momento de tomar una decisión, diversas regiones de nuestros cerebros se ponen en acción para realizar un análisis de la situación que nos permita valorar la conveniencia o no de actuar.

El centro neurálgico de este proceso es la corteza orbitaria. La corteza orbito frontal (COF) integra información de otras regiones cerebrales.

El problema en los psicópatas radica en varias partes de ese proceso. Existe evidencia de alteraciones estructurales en cerebros de psicópatas, también existe evidencia de déficits funcionales, tanto en regiones de la corteza frontal, como en estructuras del sistema límbico. Esto significa que su sistema de activación está hiperactivo y su sistema de inhibición hipoactivo.

La neurociencia nos explica el déficit en el procesamiento de las emociones en sujetos con psicopatía. Estas personas con características psicopáticas, tanto adultos como jóvenes, tienen problemas en la reactividad y reconocimiento de determinadas emociones, en concreto el miedo.

Los psicópatas no logran incluir el componente emocional negativo en su proceso de toma de decisiones. Las amígdalas cerebrales de estos sujetos muestran una disminución de hasta el 17% de su tamaño, esto quiere decir que su capacidad para sentir miedo está alterada. (Pardini, 2014).Con respecto al reconocimiento de las emociones, sabemos que el buen procesamiento de las expresiones faciales resulta crucial para la socialización y la modulación del comportamiento interpersonal. Saber identificar la emoción del otro nos permite actuar en consecuencia y frenar aquellos comportamientos que puedan causar daño. Este fallo se asocia y se relaciona con la dimensión afectiva/interpersonal de la psicopatía y no con la dimensión antisocial.

Una de las estructuras anatómicas que mas se relaciona con la emocionalidad es la amígdala cerebral, fundamentalmente implicada en el reconocimiento de emociones.

La amígdala no es la única estructura relacionada y estudiada en relación a la psicopatía, diversos estudios demuestran alteraciones en los lobulos frontales; los datos que cubren desde el siglo XIX a la actualidad indican que el daño a la Corteza Pre Frontal ventro medial ( CPFvm) se encuentra en la base de las conductas que han sido denominadas pseudopsicopáticas.

Cuanto más temprano ocurra el daño en el cerebro más probable es que estas conductas se parezcan a las de los psicópatas.

Desde el descubrimiento de las neuronas en espejo, neuronas que se activan al percibir estado de los demás y al observar movimientos de los demás. Estas neuronas son el fundamento de la empatía y la cognición social. El psicópata presenta falta de empatía, pero no toda la capacidad empática del psicópata está alterada, solo su componente emocional.

Como se conoce y describe en todas las formas de clasificación de la psicopatía, estos sujetos son poseedores de un encanto superficial y capacidad de manipulación y esto puede explicarse por la disociación que existe entre la cognición empática y la emoción empática.

-Conclusiones

A pesar de la controversia conceptual y terminológica, empieza a generarse un consenso cada vez mayor sobre la utilidad de un constructo clínico específico para definir a los individuos psicopáticos.

Es necesario, que la ciencia y el derecho interactúan y colaboran entre sí (en el niveles ontológicos y normativos) en un tema tan complejo como es psicopatía.

La psicopatía ha sido y es objeto de intenso debate en el ámbito jurídico, tanto en términos de las consecuencias legales para las personas con esta condición y la implementación de la normativa legal adecuada como por las consecuencias en la sociedad de las conductas psicopáticas.

La psicopatía es un trastorno de personalidad multidimensional que se diagnostica principalmente en el contexto de la justicia penal, por lo que resulta indispensable incluir los avances de neurociencias y de la psiquiatría forense para la comprensión integral de la personalidad psicopática. El análisis profundo de este tipo de personalidades facilitará la implementación de estrategias diagnósticas eficaces, aportará a la integración de nuevas herramientas de evaluación y permitirá desde el entendimiento realizar pronósticos más certeros.

Si bien las características clínicas para distinguir a los psicópatas son su encanto superficial, la falta de remordimiento o vergüenza, falta de confianza, egocentrismo, incapacidad de amar, incapacidad para aprender de la experiencia, pobreza emocional, falta de empatía, poca capacidad de planificación y comportamiento antisocial y , el instrumento validado es la PCL- R de Hare, donde las 20 características psicopáticas propuestas en el PCL-R
tienen agrupado en dos factores: factor 1, interpersonal-afectivo y factor 2, estilo de vida antisocial. Resulta también necesario incluir el avance y los hallazgos de las neurociencias en el estudio e interpretación de este complejo constructo sin caer en reduccionismos científicos desvinculados de la multifacética y multicausal realidad.

-Bibliografía

Hare, R.D (2010) Escala de Evaluación de Psicopatía de Hare Revisada PCL- R. Manual Técnico. Madrid: TEA Ediciones, S. A.

Raine, A. y Sanmartin, J. (2000) Violencia y psicopatía. Barcelona: Ariel.

American Psychiatric Association (1996). DSM-IV Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Barcelona: Masson. CIE-10 (1992). Trastornos mentales y del comportamiento. Madrid: Meditor.

Cabello, J. H., & Bruno, A. H. (2009). Personalidad psicopática o trastorno antisocial de la personalidad. Cuadernos de Medicina Forense, 2, 83-92.

Garrido, V. (2004). Tratamiento del agresor psicopático. En J. Sanmartín Espulges (Coord.), El Laberinto de la Violencia: Causas, Tipos y Efectos (pp. 321-330). Barcelona: Ariel.

López Miguel, M. J., & Núñez Gaitán, M. del C. (2009). Psicopatía versus trastorno antisocial de la personalidad. Revista Española De Investigación Criminológica, 7, 1–17. https://doi.org/10.46381/reic.v7i0.49

Pozueco Romero, J. M., Romero Guillena, S. L., & Casas Barquero, N. (2011). Psicopatía, violencia y criminalidad: un análisis psicológico-forense, psiquiátrico-legal y criminológico (Parte II). Cuadernos de Medicina Forense,
17(4), 175-192.

Psicopatía, violencia y criminalidad: un análisis psicológico-forense, psiquiátrico-legal y criminológico (Parte II)
J.M. Pozueco Romero1; S.L. Romero Guillena2; N. Casas Barquero3 Cuad. med. forense vol.17 no.4 Málaga oct./dic. 2011

Lanz, J. G., & Barrutieta, L. H. (2016). Impacto del avance de las neurociencias en la imputabilidad jurídico-penal del sujeto psicópata. DS: Derecho y salud, 26(1), 81-92.

Joaquin Ortega-Escobar, Miguel Ángel Alcázar-Córcoles, Leopoldo Puente- Rodríguez, Enrique Peñaranda-Ramos,
Psychopathy: Legal and neuroscientific aspects, Anuario de Psicología Jurídica, Volume 27, Issue 1, 2017, Pages 57-66,

Bertone, M. S., Domínguez, M. S., Vallejos, M., Moauro, H., & Román, F. (2015). Neurobiología de la psicopatía. Revista Psiquiatria, 19(12), 1137-3148.

Por la Dra. Vanina Botta

Deja una respuesta