Por Facundo Ullmann
La sustentabilidad dejó de ser un “nice to have” en el imaginario empresarial. Hoy está latente en el corazón de la estrategia y es un incentivo ineludible para la expansión de los mercados. Aquellos que aún la miran como un costo extra o un gesto cosmético, corren el riesgo de quedarse fuera de juego en un contexto de innovación, agilidad y
adaptación a los cambios. ¿De qué hablamos cuando hablamos de sustentabilidad? ¿Cuáles son las principales tendencias y las prácticas más extendidas? ¿Cómo incorporar estos principios y aplicar estas herramientas en el funcionamiento efectivo de las organizaciones?
La sustentabilidad es un elemento central en el núcleo del negocio. Alrededor de ella, giran diversas iniciativas que apuntan a generar un impacto real en la comunidad. Esas iniciativas abarcan tres ejes de gestión: sustentabilidad ambiental, sustentabilidad económica y sustentabilidad social, con el fin de “satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer los recursos ni las capacidades de las generaciones del futuro”. La sustentabilidad presta especial atención a temáticas vinculadas con el medio ambiente, los derechos humanos, los estándares laborales y la gobernanza, entre tantas otras.
Las grandes tendencias globales marcan el camino a seguir: reducir emisiones con foco en eficiencia energética, promover la gestión de recursos renovables y la resiliencia climática, diseñar productos que puedan reutilizarse bajo el formato de la economía circular, garantizar que las cadenas de valor tengan una transición justa y estén libres de vulneraciones sociales … todos estos rasgos se convierten en los principales activos de un enfoque basado en la sustentabilidad.
En Argentina, donde la coyuntura económica suele demandar foco en la urgencia, la sustentabilidad aparece como una clara oportunidad para dar un salto de calidad y mirar hacia el futuro. Cada vez son más las empresas que asumen este desafío incorporando los objetivos, las prácticas y los marcos de acción de triple impacto. Hoy,
las compañías más innovadoras son aquellas que entienden que construir una agenda de sustentabilidad no es solo cuidar el planeta o garantizar un sistema de transparencia, sino también impulsar el desarrollo con una mirada a largo plazo.
Esta búsqueda de un nuevo perfil de empresas que trascienden supone el involucramiento de todos los miembros de la organización y un rol activo de todas las áreas para poder alcanzar resultados exitosos. La sustentabilidad requiere una implementación transversal en la estructura operativa, aportando herramientas, técnicas y metodologías que faciliten la aplicación de sus principios en la dinámica de trabajo. En otras palabras, la fuerza de la sustentabilidad radica en su capacidad de recorrer íntimamente la cultura de la organización.
El mundo necesita empresas que inspiren, transformen y lideren con propósito. Y en ese punto de inflexión que marca el inicio de una nueva era, la sustentabilidad abre algunas pistas interesantes para el desarrollo de un nuevo modelo de negocios:
-Diseñar un plan con una matriz que pueda establecer objetivos, metas e indicadores de resultados. Eso significa definir claramente dónde queremos llegar, en qué tiempo, con que recursos, qué tipo de acciones, etc.
-Alinear la estrategia con la cultura para asegurar que los principios y valores se arraiguen en la identidad de la organización.
-Armar un mix de sustentabilidad que permita integrar las temáticas más relevantes en todas sus dimensiones, abarcando aspectos económicos, sociales y ambientales, y reconociendo los vínculos que existen entre ellas.
Por Facundo Ullmann
