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Breve comentario sobre la situación actual del mercado asegurador

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Por Jorge Edgardo Furlan

Coordinador Prudencia Seguros

El sector asegurador argentino atravesó procesos de cambios profundos en el transcurso de los años que marcaron culturalmente distintas épocas. Se paso de un mercado libre a un mercado regulado absolutamente; de un mercado con reaseguro internacional libre a un mercado de reaseguro nacional y monopólico, para pasar nuevamente a un mercado regulado como el actual.

En todas esas etapas, creo que dos palabras destacan la gestión de las compañías, adaptación e innovación a las nuevas circunstancias que les imponía la época. Ahora bien, en la actualidad el mercado de seguros presenta distorsiones de distintos tipos, pero quiero destacar las estructurales y las macroeconómicas.

La crisis de la economía incidió e incide en el sector de seguros fuertemente y de entre las numerosas distorsiones podemos mencionar como relevante la falta de una moneda estable que impide la administración técnica del negocio asegurador, la previsibilidad del costo siniestral, la efectiva administración del fenómeno de litigiosidad o la dispersión jurisprudencial que elimina cualquier razonabilidad al negocio técnico del seguro. Por lo señalado, resulta tan importante para el mercado asegurador el éxito en el resultado de la actual gestión política del gobierno nacional en su plan económico.

En este sentido deberíamos esperar que se fortalezcan las medidas económicas en el corto o mediano plazo tendientes a dotar al país de una moneda razonablemente estable que merezca de parte de todos los actores económicos una creciente confianza en ella. No desconozco la realidad cultural de nuestro país orientado a posicionamientos en dólares, pero tampoco la importancia de contar con estabilidad en la unidad en que debemos operar cotidianamente.

Destacamos también anteriormente la existencia de distorsiones estructurales, que, en mi criterio, deberán analizarse para abordarlas en la medida que se coincida en la necesidad de hacerlo.

Se arrastra un negocio con resultados técnicos que no son equilibrados, con la búsqueda de resultados financieros altos en el corto plazo, que tampoco fueron logrados por las restricciones del mercado. La realidad es que la tasa real implícita de los pasivos judiciales es mucho mayor a la rentabilidad financiera efectivamente obtenida.

Otro aspecto para resaltar en la política de inversiones de las aseguradoras es la imposibilidad de invertir en activos externos, lo cual elimina la posibilidad de revertir la situación con una eventual devaluación, como sucedido en otras épocas. Una devaluación generaría una profundización de la actual crisis.

La composición de la producción del mercado, refleja una falta de cultura aseguradora y se sustenta, en un alto porcentaje, en la emisión de automotores, sobre la producción total de Patrimoniales del ejercicio 2023/2024 represento el 46.34%, como también su escaso desarrollo en otros riesgos como el seguro de vida, o responsabilidad civil que representa solo un 2.06% al 30/06/2024 de la emisión de riesgos patrimoniales, convierte a las aseguradoras en inversoras cortoplacistas, que manejan flujos de fondos y los seguros de cola más larga que tienen en sus carteras son de escasa significación.

Respecto de la producción emitida por el mercado al cierre del último balance al 30/06/2024 no hubo ninguna novedad a lo esperado, como ser una producción total de crecimiento inferior en un 26% respecto de la inflación del ejercicio, con predominio del ramo automotores como ya señalamos anteriormente.

Ahora bien, no podemos dejar de reconocer que se están produciendo cambios a partir de nuevas exigencias planteadas por los asegurados, y se trata de poner las necesidades del cliente en el centro de la gestión y comprender y anticipar las necesidades de estos para diseñar productos y servicios que se ajusten de manera precisa a lo que requiere cado uno. Esto implica brindar un servicio personalizado, que debe ser ágil y asegurándose de que cada interacción sea fluida y satisfactoria, manteniendo una atención efectiva.

La transformación digital y la inteligencia artificial están avanzando a un cambio de paradigmas.

Ya se va hacia la tendencia del seguro como servicio redefiniendo rápidamente el futuro del sector asegurador como es actualmente en Brasil. Es una apertura a ese criterio actual de adhesión, impuesto al asegurado en las condiciones de pólizas aprobadas en forma general, y, que en muchos casos, no comprenden acabadamente la necesidad del riesgo a cubrir.

Lo actuado por Prudencia Seguros en la RC profesional de la actividad médica con la administración del riesgo de la mala praxis, es un caso que encuadra como pocos otros en este concepto o tendencia de agregar valor al seguro otorgado, y brinda ese servicio, aunque de manera complementaria a la cobertura.

Para entender lo señalado, quiero aclarar que la RC Profesional demanda observar en la suscripción de una cobertura, ciertos criterios de servicios y generan recomendaciones basadas en la administración del riesgo y que permiten agregar valor a la tarea que realiza la compañía. Esos criterios se refieren al tipo de prestaciones que brinden las Instituciones médicas, nivel de siniestralidad observada en la misma, cantidad de camas en los casos de
internación, ubicación geográfica, texto de los consentimientos informados utilizados, forma del llenado de las historias clínica, entre otros.

Es importante que esta tarea se realice mediante la participación de un profesional médico de la compañía y que apunte a tareas de prevención, al seguimiento de los incidentes o hechos adversos, a la asistencia permanente en casos de consultas, a la revisión de la forma de instrumentar los documentos de defensa de los asegurados que son las historias clínicas, lo consentimientos informados, las epicrisis, o los estudios practicados.

Los informes de los incidentes deben aportar datos, no solo para la eventual defensa del asegurado ante el supuesto que se transforme en demanda, sino también para asesorar al asegurado sobre la repetición de incidentes de igual naturaleza, establecer una alerta sobre los casos en que puedan observarse descuidos en la prestación, evaluar el contenido de los historias clínicas para aconsejar sobre la forma de asentar la información de antecedentes, o bien, deber proveer elementos para evaluar las condiciones de renovación de la contratación para ajustar el costo técnico de la misma.

En esta prestación que nos ocupa, hemos entendido a la cobertura como una provisión de servicios orientada a ser viable la suscripción del riesgo en lo que compete a la labor técnica de la compañía, adoptando un rol de aliado o asesores (en lo posible) del asegurado de modo que la percepción que se logre en el asegurado sobre el costo del seguro no sea como el de un gasto más. También es cierto, que todo este esfuerzo económico que se vuelca en esta forma de realizar la prestación, en muchas ocasiones sucumbe ante la realidad económica de una competencia con criterios de suscripción de corto plazo y exclusivamente economicista.

El reciente cambio normativo del Organismo de Control permitiendo a las compañías la elaboración de coberturas según lo requiera la actividad del asegurado y sus necesidades específicas, implica tener que ser innovadores y tener la capacidad de identificar las cambiantes necesidades del mercado y de los clientes y exige la entrega de soluciones creativas y disruptivas para adaptar rápidamente nuevos productos y servicios.

Por Jorge Edgardo Furlan

Coordinador Prudencia Seguros

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