#Doctrina «Algo huele mal en…»

Autor: Di Florio, Darío

Fecha: 19-12-2025

Colección: Doctrina

Cita: MJ-DOC-18599-AR||MJD18599

Voces: ACTIVIDAD INDUSTRIAL – CONTAMINACIÓN AMBIENTAL – CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA – DESARROLLO SUSTENTABLE – RESIDUOS – CAMBIO CLIMÁTICO

Sumario:
I. Introducción. II. Carácter – Caracterización – Impacto – Factores. III. La contaminación no es opcional. IV. La contaminación por olores. V. Influencia en la salud humana. VI. ¿Qué es la contaminación del aire? VII. ¿Dónde se produce la contaminación del aire? VIII. Conclusiones.

Doctrina:
Por Darío Di Florio (*)

Primeras palabras

Al comenzar los borradores para la elaboración de este trabajo, no puedo menos que parafrasear aquellas recordadas y emblemáticas palabras en la reconocida obra del afamado dramaturgo William Shakespeare (1564-1616), «The tragical history of Hamlet, Prince of Denmark» -1603-; con todo el amplio significado que en la actualidad se le puede dar a semejante clásica expresión aun ya transitando un cuarto del siglo XXI.

Si bien es cierto que tal expresión del soldado Marcelo a un amigo del Príncipe Hamlet (Horacio) en el Acto I de la Escena IV, hacía una clara alusión a situaciones en las que se sospecha de corrupción, abuso de poder, falta de transparencia o actividades deshonestas por parte de los líderes o instituciones políticas; no resulta ser menos cierto que claramente puede ser extensible al ámbito social para denunciar situaciones de injusticia, desigualdad o cualquier otra situación que genere sospechas de malas acciones o falta de integridad hacia la misma comunidad.

Tampoco claramente podemos desentender que muchas de las mismas actividades gubernamentales, resultan ser ajenas a lo que sucede en la Sociedad civil; como así también a la inversa.

Que haya acciones u omisiones de los controles estatales ante las emisiones contaminantes, no pocas veces se vinculan ciertos sectores públicos a lo que sucede en el ámbito privado; siendo que puede tener una elevada cuota de responsabilidad y ello repercute en la salud de la población; particularmente en cuestiones como las estudiadas en este trabajo, las que se tratarán de exponer de la mejor manera posible.

De más está decir que la inocencia o la ingenuidad no es algo que caracteriza a la humanidad en ciertas cuestiones.

Y en donde se desarrollan actividades potencialmente contaminantes es lamentable inferir que no son un ámbito de confiar donde adoptan decisiones vinculadas a la autorización de instalar una industria para producir papel, se pretende definir el permiso para radicar una estación de servicio o quiere dispensarse la posibilidad de instalar un feed lot o incluso galpones destinados a la producciónavícola; por solo citar algunos ejemplos clásicos que no siempre se ajustan a las disposiciones legales vigentes y se menosprecia la recepción de los vecinos a tales emprendimientos.

Quizás no sea tan irrisorio suponer que esta frase extraída del «Hamlet» sea aplicable no tan solo al entonces Reino de Dinamarca; que se habiliten o funcionen establecimientos sin permiso y que afectan el aire que respiramos, es más habitual de lo que podamos suponer.

Por ello, a través de este simple preámbulo es que modestamente propongo bogar y ejercer por la defensa a poder gozar de nuestro ambiente sano; teniendo en consideración no solo los principios y las características que se vinculan al propio objeto del derecho ambiental, sino también por los intereses distintivos de esta rama jurídica y considerando la diversidad de acciones que nos permite ejercer la misma.

Cuestiones que si bien puede entenderse que van más allá de lo que pretende este trabajo, lógicamente no podía dejar pasar por alto que resulta ser fundamental tenerlas en consideración.

Una frase célebre que efectivamente se le atribuye al novelista ruso Lev N. Tolstói (1828-1910), «Pinta tu aldea y pintarás el mundo», creo que bien puede aplicarse a la propuesta indicada.

Quizás rebelde, nos invita a reflexionar sobre el vínculo personales en las propias comunidades y a las posibilidades de generar hechos trascendentes a gran escala; que seamos capaces de empezar por nuestro hogar, por nuestra familia, por nuestros vecinos y los alrededores; para observar nuestra realidad cercana y luego para reflejarla o transmitirla al resto del universo.

Algo así como dejarnos considerar y pensar que, en las pequeñas cosas de la vida cotidiana, podemos encontrar grandes tesoros si empeñamos en ello nuestros pensamientos y sentimientos.

Quizás sea materia de estudios posteriores de sociólogos, historiadores y tal vez también investigadores; que analicen los diversos fenómenos que a diario vivimos.Pero lo que está fuera de discusión es que estamos empezando a ver cada vez más unos reflejos más intensos en la Comunidad interesada en el tema ambiental; que con beneplácito a su vez pueden llegar a redundar en diversas estructuras superiores de la dirigencia.

Ello se vincula lógicamente a que el monitoreo de la calidad del aire, constituye la base científica para el desarrollo de estrategias para controlar la contaminación atmosférica en áreas urbanas para reducir posibles impactos en la salud de la población; siendo indispensable que las mediciones sean espacialmente representativas y sostenidas en el tiempo, con el fin de resumir los resultados principales y hacer un análisis crítico de la situación actual en donde los estudios se realicen.

A tales efectos, es que efectivamente se recomienda llevar adelante una correcta y ampliar la red de medición, con la implementación de adecuados métodos con tal objetivo, como sensores remotos o modelos de simulación; sin duda alguna ello haría que exista mayor cantidad de mediciones más eficientes y efectivas. Cumpliéndose los estándares necesarios ante una problemática tan delicada como lo es la polución en el aire.

El hecho del riesgo ambiental, en relación con los impactos actuales y potenciales de los gases tóxicos y del cambio climático global sobre la salud de la población, debe hacernos entender acerca de la peligrosidad a una exposición permanente a agentes tóxicos; que a su vez nos coloca en vulnerabilidad sin muchas veces saber cómo dimensionar el riesgo.

Y que no existan políticas públicas desarrolladas en las últimas décadas sobre este tema, hace que estemos inmersos en una situación de incertidumbre casi absoluta. Atentando contra nuestra salud, que no solo es la ausencia de enfermedad, y en la calidad de vida; lo cual no es baladí.

I.INTRODUCCIÓN

Más allá de entender que sólo si se considera el sistema climático con un criterio holístico y de los vínculos que existe entre todos los elementos de la naturaleza -ya sean bióticos o abióticos- tal vez resultará menos complejo poder comprender los diversos flujos de energía y materia en la atmósfera, lo cual comprende las causas en los cambios globales; pero en este trabajo sólo referiremos a la contaminación atmosférica.

Sabemos que la capa gaseosa en la que está envuelta nuestro plantea, la denominamos atmósfera; que está conformada por diversos gases -siendo el de mayor presencia el nitrógeno, seguido por el oxígeno, argón, dióxido de carbono y tantos otros- con un espesor de cerca mil kilómetros y cuatro capas; siendo ellas tropósfera, estratósfera, mesósfera y termósfera.

En la primera de ellas, es la que por lo pronto más nos interesa en este momento; tiene aproximadamente tan solo unos 12 kilómetros promedio de espesor y lógicamente al estar en contacto con el suelo y con el agua, es la primera que recibe los impactos contaminantes; como así también es donde se producen todos los fenómenos climáticos.

La tropósfera abarca el 75% de la masa de gases totales que componen la atmósfera, y un 99% de ellos la componen solo dos; el nitrógeno (N) en un 78% y el oxígeno (O2) 21%, entre otros gases que la integran están el argón (Ar) y también el dióxido de carbono (CO2).

Generalmente, las actividades que el hombre realiza o desarrolla tienen consecuencias en el ambiente; sea en el cercano como así también en alguno que no conoce y quizás nunca conocerá. Y ello puede afectar a otros seres de la raza humana, sobre las especies animales, en la flora, sobre el suelo, también en las aguas e inclusive en el aire.

En este cauce, las actividades del hombre para lograr y quizás mantener su supervivencia hacen que se vean involucrados el usode los medios que la naturaleza ofrece; pero las dificultades surgen cuando aquellas motivan un uso irracional y descuidado. Lo cual induce a la destrucción o al mismo agotamiento de recursos que no son renovables o lo son a largo plazo.

Ya es hora de asumir las palabras del Dr. Bellorio Clabot cuando dice «Las grandes concentraciones humanas, la paulatina e incesante industrialización y el incremento constante del número de automotores en circulación, fenómenos que caracterizan el desarrollo, son factores determinantes que inciden en detrimento del suelo, agua y aire, elementos básicos que conforman el ambiente ecológico en el que se desarrolla el hombre» (1).

Particularmente, en lo que refiere a la contaminación del aire, hace palmario que utilizando y quemando combustibles fósiles en el ámbito fabril y por los vehículos de los más diversos tamaños sin importar el medio donde se movilizan; genera la emisión de diversos gases que en ciertas cantidades perjudican la salubridad de la atmósfera.

La «contaminación atmosférica», según el Anexo III de la Ley N° 20.284 que regula un Plan de prevención de situaciones críticas de contaminación atmosféricas; es «(.) la presencia en la atmósfera de cualquier agente físico, químico o biológico, o de combinaciones de los mismos en lugares, formas y concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos para la salud, seguridad o bienestar de la población, o perjudiciales para la vida animal y vegetal o impidan el uso y goce de las propiedades y lugares de recreación».

De allí es que la contaminación odorífera es una de las posibles afecciones que pueda tener la atmósfera que, por las emisiones provocadas en una fuente de contaminación puede afectar en la calidad del aire.

Desde una perspectiva jurídica, el recordado maestro Pigretti (2) nos advertía que la atmósfera contiene varios elementos; por lo que su consideración no debe ser menospreciada por el derecho.

Como golpe de efecto o shock; recordemos cuando en la pandemia declarada por el COVID-19 ainicios de la década del ’20 en este siglo, todos nos asombrábamos cómo había reducido la polución en los grandes centros urbanos del mundo , incluso como había mejorado la capa de ozono; haciendo evidente que nuestro planeta necesitaba de una regeneración.

Tal autor, refería que la doctrina moderna no debe poner en duda de que la atmósfera forma parte del dominio público del Estado; y como tal es el mismo quien puede disponer la concesión o el permiso para su uso.

Ello es tanto en lo que refiere a aspectos vinculados con la noción de soberanía (Transmisiones radiales, uso del espacio aéreo, entre otros supuestos) como relacionados a otros aspectos complementarios; como pueden ser la generación de lluvias artificiales, la producción y generación de energías alternativas -eólica o solar- y también la conservación de las condiciones naturales de la misma atmósfera a través de disposiciones tendientes a protegerla de la contaminación.

Para llevar adelante una tutela efectiva del ambiente; se necesitan analizar los diversos elementos del mismo, como así también los productos que resultan de los mismos quehaceres del hombre.En especial de los que resultan ser susceptibles de contaminar el medio donde aquel habite y pueda habilitar determinadas actividades.

Desde luego que el desarrollar actividades industriales, que es el reflejo propio del desarrollo de la humanidad, es el principal factor de alteración de las condiciones naturales del medio; sin dejar de considerar que el propio avance de las ciencias -incluida la tecnología- las que normalmente introducen nuevas formas de conducta en los comportamientos y las costumbres del hombre, sea en forma individual o grupal, que aportan bienestar y satisfacción al mismo tiempo que crean condiciones de cierto riesgo por su incidencia ecológica en el mismo medio donde se desarrollan.

Con relación al trabajo en particular, la contaminación en el aire, no podemos perder de vista cuando se produce emisión de contaminantes; siendo que ella consiste en la transmisión a la atmósfera de sustancias nocivas -en mayor o menor medida- o que sean simplemente incómodas para la especie humana por sobrepasar la normal tolerancia, tal como sucede con los ruidos, y los focos emisores pueden llegar a enviar al medio no solamente partículas sólidas, sino también gases o incluso vapores que pueden llegar a resultar ser nocivos o hasta letales.

Ya el Dr.Bustamante Alsina nos destacaba que «El resultado de las emisiones producidas por los distintos focos constituye la inmisión, esto es, el nivel de contaminación alcanzado una vez mezcladas las emisiones con los componentes naturales de la atmósfera» (3).

Obvio que las diversas circunstancias meteorológicas influyen de sobremanera en la dispersión de las emisiones y ampliando el ámbito de la contaminación al vehiculizarla; pero también en otras ocasiones -influenciada a veces por la geografía y en otras situaciones por el propio paisaje urbano propio del lugar donde se produce la contaminación- provocan fuertes y elevadas concentraciones de gases provocando gran toxicidad de los mismos, reduciendo drásticamente la posibilidad de tener un aire limpio.

Con relación a los llamados «focos emisores», como principales agentes que contribuyen a la contaminación atmosférica vinculados a la propia actividad del hombre; fundamentalmente -no siendo las únicas- se destacan son los mismos hogares, los medios de transporte y la industria.

Las fuentes domésticas, corresponde destacar la generación de los residuos sólidos urbanos (R.S.U.); los cuales son regularmente recogidos por empresas especializadas que luego de un adecuado o correcto tratamiento lo destinan a rellenos en terrenos bajos, alteando su nivel y que con una correcta adaptación del mismo suelo lo restituyen a favor de la comunidad para permitir su oportuna o necesaria habitabilidad.

Este procedimiento aplicado en numerosas ciudades, ha contribuido a la eliminación de los incineradores domésticos que contribuían a la contaminación de sobremanera; la que muchas veces se producía en el mismo espacio donde generaba el residuo que pretendía ser eliminado.Por lo que la afectación era notable prácticamente en el mismo lugar.

Respecto a los agentes contaminantes en materia de transporte se destacan los vehículos automotores, en especial aquellos que tienen una planta motriz que necesita de combustible líquido; dado que como consecuencia de la combustión que tienen sus motores emiten gases altamente contaminantes.

El empleo de transporte público, también contamina, pero lo cierto es que al movilizar mayor cantidad de gente proporcionalmente resultan ser que afectan en menor medida al ambiente; y si su combustión es más eficiente, es lógico que es más limpia. Huelga decir que emplear otros medios que pueden utilizarse para cortas distancias, es de preferencia en determinadas circunstancias; como ser el uso de la bicicleta o movilizarse a pie.

En lo que hace a desechos y residuos industriales; la actividad empresarial suele clasificarse según el grado de incidencia que su funcionamiento provoca en el medio donde se encuentra, la afectación que allí genera y el ambiente donde repercute la misma.

Así es que las actividades pueden ser clasificadas de acuerdo a las mismas afectaciones que provocan; por ende ellas se pueden llegar considerar molestas, insalubres y nocivas o peligrosas. Por lo que requieren de los informes técnicos e interdisciplinarios que avalen o permitan su radicación en determinados lugares, como así también las audiencias públicas no siempre se hacen.

A sucedido que querer instalar una estación de servicio en un lugar densamente poblado, donde la Ordenanza de zonificación prohíbe radicar emprendimientos que sean molestos, nocivos o peligrosos para los habitantes de la zona, no se realizó una audiencia pública y el Estudio de Impacto Ambiental refiere que de suceder una explosión puede llegar a verse afectado nada menos que un kilómetro a la redonda (Estando el único efector de salud de la población en ese perímetro) y sin respetarse la superficie en el terreno de acuerdo a las exigencias viales; la lógica indica que no debió haberse habilitado.Pero nobleza obliga destacar que no siempre la lógica es entendida por las autoridades administrativas, a veces tampoco por la Justicia.

Volviendo al tema de la contaminación atmosférica, estimo importante destacar que los olores no resultan ser en sí mismos tóxicos; a no ser que estén acompañados de materias o sustancias que sí lo sean, las que en determinadas concentraciones pueden provocar molestias difíciles de soportar al sobrepasar el umbral de la normal tolerancia, afectar la calidad de vida, provocar dolores y hasta ocasionar la propia muerte.

En virtud a lo expuesto, considero que «(.) es importante tener presente el distingo que ha de efectuarse entre a) acto ilegal, en cuanto acto ilegítimo en sí mismo, que ultrapasa los límites objetivos de la norma, b) acto excesivo, que constituye un acto legítimo, ejercido de acuerdo con los límites objetivos establecidos por la norma, pero que se traduce en un ataque o menoscabo al derecho ajeno, y c) acto abusivo, que si bien respeta los límites objetivos del derecho, desvía la finalidad en vista de la cual el ordenamiento jurídico ampara a la persona en la prerrogativa que ejerce, causando daño al derecho o al interés legítimo y directo de los demás» (4).

Antes de adentrar más en el tema en cuestión; estimo oportuno destacar que la Dra. Mirta Elena RYCZEL con el excelente criterio docente que bien le caracteriza, nos indica que las llamadas ‘Sustancias Tóxicas’ son «(.) todas aquellas sustancias químicas o físicas capaces de causar efectos deletéreos en la salud de los seres vivos, tanto animales como vegetales, ya sea en razón de su calidad, o de la cantidad a la que estén expuestos los individuos. (.). De esta manera el concepto de ‘toxicidad’ adquiere un carácter relativo.No hay sustancias ‘atóxicas’ sino que cualquier producto químico o físico actuará como ‘tóxico’ dependiendo de determinadas condiciones del individuo, de la dosis a la que está expuesto, y del ambiente en el que se está expuesto» (5).

Dicha autora, nos enseña que Contaminación Ambiental «(.) es la presencia de cualquier agente susceptible de alterar las condiciones del medio, de modo que resulte perjudicial para el bienestar y la salud del hombre.» (6); y por Salud Ambiental «Se refiere a la teoría y práctica de evaluar, corregir, controlar y prevenir aquellos factores del medio ambiente que pueden potencialmente afectar adversamente la salud de presentes y futuras generaciones. Por lo tanto, la Salud Ambiental tiene, obligatoriamente, carácter interdisciplinario, debido a los múltiples factores involucrados» (7).

II. CARÁCTER – CARACTERIZACIÓN – IMPACTO – FACTORES

No podemos desatender que el sentido del olfato es un sentido primario para los animales, y obviamente también para los seres humanos; siendo el mismo uno de los sentidos más antiguos que tiene nuestra especie.

El olfato nos permite identificar alimentos, diferenciar compañeros de enemigos o depredadores, y también nos proporciona información tanto de placer sensorial (Por ej. olor de flores o un perfume) como advertencias de peligro (V. gr. alimentos en mal estado, sustancias químicas nocivas). Tanto para humanos como para animales, es uno de los medios más importantes con los que nuestro entorno se comunica con nosotros. Tal es así que el olor es una mezcla de sustancias capaces de estimular el sentido del olfato lo suficiente como para desencadenar una sensación de rechazo o de inclusión.

Con respecto a la caracterización del olor, podemos afirmar que las siguientes propiedades de los olores pueden ayudar a caracterizar un olor; con relación a aquella se destacan:

– Concentración. Refiere al umbral de tolerancia a una sustancia olorosa para provocar un determinado estímulo en el hombre. Por lo general, se expresan en un 50% o 100%, dependiendo del porcentaje de personas que perciben el olor.Se pueden definir diferentes tipos de umbrales de olor; destacándose el d e detección; el de reconocimiento y el de molestia.

– Intensidad. Es una involucrada a la fuerza del estímulo del olor, y puede estar relacionado con la concentración de aquel.

– Difusividad. Un olor solo se puede percibir cuando una sustancia olorosa llega a la fosa nasal. Por esta misma razón, la distancia a la que una sustancia olorosa puede llegar a propagarse a través de un elemento importante para estimar la probabilidad de causar un olor.

– Calidad. Se suele definir mediante el uso de clases de olores o descriptores. Así es que por ejemplo un olor podría describirse como dulce, rancio, mohoso, etc.

– Hedonismo. Es una medida de lo agradable o desagradable que resulta ser un olor.

En lo que hace y refiere al impacto del olor, el mismo se considera una molestia cuando las personas pueden percibirlo en su vida cotidiana y la percepción del olor es negativa; el mismo resulta ser recurrente; de ser evitado difícilmente y está conectado a un efecto negativo en la salud. Recordando que para la Organización Mundial de la Salud, desde 1948, aquella es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Asimismo, la Constitución de la O.M.S. nos indica que el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social; sin obviar que todos los pueblos es una condición fundamental para lograr la paz y la seguridad y depende de la más amplia cooperación de las personas y de los Estados. Entre otras cuestiones.

Por último, en cuanto a lo que refiere cuando un individuo experimenta una molestia por olor, considero de suma importancia que se deban tener en cuenta los siguientes factores para determinar el nivel de molestia:

I.- Frecuencia.Depende concretamente del tiempo de exposición y su durabilidad temporal de la inmisión causante de la molestia al receptor. Si es habitual, llega un momento que lógicamente es intolerable.

II.- Intensidad. Es el ímpetu y la virulencia con que irrumpe en el medio el impacto del olor; aun cuando puede ser agradable o desagradable. Que sea de modo lento o violento, la molestia puede suceder de todos modos.

III. Duración. Se relaciona con el tiempo en que se introduce y mantiene la molestia en el ambiente, precisamente del agente invasor. Por supuesto que mantenerse la molesta, mayores perjuicios ocasiona.

IV. Ofensividad. Es la molestia o agrado que puede provocar la inmisión en cuestión, pudiendo ser desagradable o no según criterio subjetivo del receptor; aun cuando es invasivo y molesto, extraño es que pueda ser considerado aceptable por los receptores.

V. Ubicación. Tolerancia y expectativa del sujeto expuesto a la molestia del olor por el receptor de la misma.

III. LA CONTAMINACIÓN NO ES OPCIONAL

La preocupación por los componentes de la atmósfera y su vínculo con la salud humana, ciertamente ha tenido un impulso importante gracias al cambio climático global; ello vinculado a los fenómenos relativos a la calidad del aire, sus causas y consecuencia. Las características de la composición del aire, su relación con los problemas de salud o la calidad del aire y su impacto en el fenómeno referido; han de ser los pilares fundamentales ante la problemática en estudio del cambio global.

La consideración de la contaminación del aire, es un aporte a los estudios sobre el riesgo, vinculando los avances del saber y poner de manifiesto la relevancia para la salud producidos por fenómenos extremos o circunstanciales, como de los eventos crónicos y habituales; que muchas veces se superponen, aumentando de modo preocupante el riesgo y los efectos negativos sobre la salud ante la combinación de fuentes peligrosas con personas vulnerables, expuestas a determinados peligros.

Cualquier gestión urbana de la calidad del aire puede ser abordada desde dos enfoques.Por un lado, está el que considera a los compuestos modificadores del clima de la Tierra, como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), entre otros, llamados en su conjunto GEI-gases de efecto invernadero. Por otro, el enfoque que considera aquellos compuestos que afectan a la salud y a la calidad de vida de la población local, como monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2), material particulado en suspensión (MP), compuestos orgánicos volátiles no metálicos, ozono (O3) y plomo (Pb), entre otros.

Así resulta imperioso destacar que en el proceso atmosférico en cuestión es complejo porque los compuestos tóxicos que afectan a la salud son a la vez precursores de gases de efecto invernadero; y a pesar del alto nivel de emisiones, las condiciones topográficas y atmosféricas favorables de ciertas Ciudades hacen que existan menores niveles de concentración de compuestos tóxicos que otros distritos urbanos, y por lo general teniendo niveles inferiores a los máximos valores permitidos en la legislación local.

Sin perjuicio de ello, si hemos de considerar la calidad del aire indicada o reconocida por la misma Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), en algunos casos los niveles de concentración de material particulado en suspensión y óxidos de nitrógeno registrados resultan elevados; mas tampoco ha existido una iniciativa para evaluar la carga de compuestos emitidos por las distintas fuentes presentes en la ciudad.

Por ello es que el transporte resulta ser considerado como ser el principal responsable de las emisiones de los compuestos tóxicos por la cantidad de vehículos con combustión a gasoil o nafta, los principales responsables de las emisiones de material particulado; sin soslayar el uso de combustibles líquidos en las centrales térmicas.

Sería prácticamente innecesario tener que referir que el cambio climático es consecuencia de alteraciones en la interrelación del vínculo -que por cierto debe ser armonioso- existente entre la atmósfera, los suelos, las aguas en cualquiera de sus estados,los organismos vivientes y demás componentes que integran el mismo ambiente; dónde lógicamente se producen los fenómenos meteorológicos y también las diversas actividades que el hombre desarrolla afectando al ambiente.

Lógicamente que tales quehaceres son necesarias para asegurar la propia supervivencia y se involucra el uso de los recursos que ofrece la naturaleza; pero las lógicas dificultades surgen cuando las actividades y los recursos que ellas requieran conllevan a un uso irracional y hasta descuidado, llevando a la destrucción y -aunque parezca exagerado, no resulta serlo- el agotamiento de los recursos. Ello se debe a las grandes concentraciones humanas y la paulatina e incesante deforestación e industrialización sin control suficiente.

Así no es descabellado suponer que uno de los factores ambientales que más afecta a la salud del hombre, es provocado por la contaminación en la misma atmósfera; siendo que con mayor frecuencia se observan enfermedades a consecuencia de ello, a veces desconocidas y otras veces ya existentes pero a su vez agravadas o con microbios y virus más virulentos por haber mutado para lograr una resistencia especial a los medicamentos.

Por ende, no hemos de considerar al ambiente sólo como un dador de recursos; sino incluso como inmediato receptor de los efectos producto de las actividades desarrolladas por el hombre. Razón por la cual es urgente una clara determinación de llevar adelante políticas que lo protejan, y ello habrá de redundar en un claro beneficio a la humanidad.

Es importante destacar que la República Argentina tiene una norma, con ella se regula el plan de prevención de situaciones críticas de contaminaciones atmosféricas (8), se sancionó el 16/04/1973; la que por su modernidad y aplicabilidad se la reconoce por ser la primera norma netamente ambiental de nuestro país. Pero jamás fue reglamentada.

IV.LA CONTAMINACIÓN POR OLORES

Resulta indiscutible que la contaminación atmosférica por olores, es claramente un problema para el que desde hace décadas se vienen aportando soluciones consistentes en limitar la emisión de moléculas que provoquen olores molestos; y hasta inclusive pueden llegar a sobrepasar el umbral de la normal tolerancia olfativa.

Para mitigar ellas se han desarrollado técnicas de eliminación de olores por medio de técnicas o fenómenos de enmascaramiento y sinergias, unida muchas veces a factores meteorológicos y topográficos para la transformación de un olor; es curioso constatar que no se han desarrollado normativas conducentes a limitar la inmisión de malos olores.

Todo esto se debe a que claramente el olor resulta ser una sensación obviamente subjetiva, cuya medida ha necesitado en un primer momento del desarrollo empírico de una técnica sensorial, que acreditada por su utilidad se permita la posibilidad de definir una metrología normalizada.Esta técnica sensorial es conocida como la olfatometría y hay países, como en España, se la estudia -aunque parezca mentira- hace aproximadamente un siglo.

Mundialmente se establecieron diversas leyes que han ido encaminadas a la solución de demandas por orden de prioridad y salubridad al medio, el tema del cuidado al aire no parece ser interesante.

Quizás debamos entender que esta rama legislativa o jurídica, se extienda más allá de la salud y derive al confort, tal vez así comprendamos en mejor medida la problemática ambiental; donde salud y confort efectivamente considero que deben formar un binomio inseparable.

Pero ante la falta de leyes específicas que regulen la problemática de olores tenemos la impresión de que esta forma de contaminación no ha sido objeto por parte del ciudadano de una fuente de reclamaciones comparable a la de los ruidos, o los legisladores se han mostrado menos activos a la hora de establecer una normativa específica atendiendo al carácter tóxico de las más conflictivas con fines de seguridad e higiene en recintos de trabajo y a las molestias que cau san.

La presencia de una o varias moléculas odoríferas, pueden llegar a ser responsables de un olor simple, no pudiéndose extrapolar a su incidencia en el medio; porque cuando estas moléculas salen del entorno próximo entran en un sistema nuevo y diferente.Y precisamente es en ese medio donde los olores simples que aquellas producen, se entremezclan y dan lugar a sinergias y enmascaramientos; de forma que lo que el olfato percibe (A través de lo que puede considerarse una clásica inmisión) como un olor compuesto en el que -a menudo- no se distinguen los olores simples causantes del mismo.

Y en este sentido es que la propagación de tales olores en el espacio depende de condiciones meteorológicas y de la topografía; como así también su intensidad depende de la temperatura del lugar.

Dicho en otras palabras, cuando se trata de un olor simple, el análisis químico determina las moléculas odoríferas objeto de eliminación en un tratamiento, pero el olor que puede existir, depende de la mezcla de aquellos olores simples y de su interacción con los que puedan provenir del propio medio como, puede suceder con los generados por estiércol de los campos abonados con este producto o del compost que emite cantidades importantes de C.O.V. Donde la resultante de la combinación de todas estas variables constituye el impacto ambiental atribuido al olor generado por una actividad, y ello no suele ser del todo cierto.

Pero lo verdaderamente correcto es que las estrategias que se emplean para reducir tal impacto ambiental van dirigidas, con un criterio tendiente a la supresión o minimización de la emisión de moléculas odoríferas en los focos provocados por determinadas actividades.Así es que para llevar adelante análisis olfatométricos, vinculados tanto a principios como a disposiciones particulares; es lógico considerar la evaluación global de un olor.

Ya que para la evaluación global de un olor en emisión, para poder eventualmente determinar su impacto ambiental, el análisis químico resulta inadecuado porque el mismo solo proporciona concentraciones puntuales de moléculas odoríferas, pero no la concentración de olor que es lo que interesa en este caso; este parámetro se obtiene, en cambio, con la olfatometría dinámica.

Los datos obtenidos se deben introducir en un modelo de dispersión que proporciona los datos de inmisión en la zona problema, permitiendo la elaboración de un mapa de olor en el que se destacan las líneas isodoras. También se puede medir la concentración de olor por análisis olfatométrico directo en campo; pero lo ideal es que el estudio tenga cierto período de continuidad para considerarse válido.

Si los análisis se hacen de modo discontinuo, aun por una presunta contaminación en particular -como puede ser para controlar el funcionamiento de una instalación fabril que emite presuntos olores contaminantes-; la olfatometría resulta inadecuada porque, o bien nos va a proporcionar el dato de una concentración de olor compuesto, que no es lo que nos interesa, o bien, quizás la concentración de las moléculas odoríferas problema diferenciadas, pero a un coste mucho mayor que el del análisis químico clásico.

Debe asumirse que, ante una inmisión, la utilización de olfatómetros de campo permite la determinación de olores in situ por medio de un panel de expertos que, como en el caso de la olfatometría de laboratorio con equipos que hayan sido seleccionados, entrenados y calibrados para esta finalidad. Por lo que resulta muy interesante la posibilidad de controlar la presencia de moléculas odoríferas en inmisión en un determinado radio de acción mediante el correcto empleo de la tecnología adecuada.

V.INFLUENCIA EN LA SALUD HUMANA

Aun cuando parezca ser una Verdad de Perogrullo en pleno siglo XXI, no es menos importante o interesante recordar -o bien tal vez destacar- que la contaminación odorífera genera molestias en la salud a las personas que se encuentran cercanas al desarrollo de actividades generadoras de malos olores.

Quienes se ven afectados por estas contaminaciones; habitualmente padecen de insomnio, tienen mal humor, sufren de dolores de cabeza, tienen irritación en mucosa, y sobre todo la tendencia a desarrollar situaciones de estrés que le generan náuseas, vómitos o hasta inclusive reacciones aparentemente neurotóxicas; tales como un comportamiento evasivo, habitualmente pérdidas de concentración, falta de interacciones con otros sistemas sensoriales o biológicos que provocan cambios de hipersensibilidad e inclusive cambios en las pautas de respiración.

El hecho de ser captadas las sustancias odoríferas del ambiente por vía nasal o bucal transportadas a la mucosa olfatoria, afectan de modo considerable el tracto respiratorio; viéndose afectada y disminuida la cantidad del aire inhalado en proporción directa a su calidad, lo cual genera contracción de la laringe y los bronquios; también mayor secreción de hormonas de estrés, presión sanguínea elevada y un flujo sanguíneo de menor calidad de oxigenación, afectando a todos los órganos.

Es científicamente reconocido que la nariz tiene dos funciones: Filtrar y calentar el aire que respira y actuar como la primera parte del sistema olfativo; donde los pulmones tienen un área de superficie grande, que está lógica e íntimamente conectada a su sistema sanguíneo, por lo que las sustancias contaminantes penetran inmediatamente en el torrente sanguíneo. Se afecta considerablemente la respiración, el pulso, la presión sanguínea y también el sistema nervioso central.

No podemos dejar de entender y aceptar que, en una perspectiva primaria, nuestra capacidad olfativa nos permite reconocer alimentos y agua saludable.Hay ciertos olores que todos los humanos encontramos repulsivos, porque principalmente suelen advertirnos del peligro.

No podemos soslayar que los olores desagradables y malos son en realidad señales a nuestro cerebro para advertirnos de un posible peligro o estar en situación de riesgo. Hay muchas maneras para que nuestro sentido del olfato y los olores puedan afectar a nuestra vida, nuestro estado de ánimo o las decisiones que tomamos.

Asimismo, los olores influyen en nuestra memoria. Las personas tenemos la llamada memoria olfativa, mediante la cual podemos asociar un aroma con un recuerdo, una persona o un momento. La memoria humana funciona por asociación; y como el olfato es uno de nuestros sentidos más poderosos, no ha de ser extraño que creemos recuerdos ligados a ciertos aromas y esta forma de guardar o asociar recuerdos se le llama memoria olfativa, la cual resulta ser más bien emocional.

Y así como el olor se define como la propiedad organoléptica perceptible por el órgano olfativo cuando se aspiran determinadas sustancias volátiles, y estas sustancias son las que denominamos moléculas odoríferas, ellas son susceptibles de producir un olor fácilmente perceptible por el olfato humano en el medio, olor que puede ser agradables o no. También podemos distinguir olores simples y olores compuestos, dado que las moléculas odoríferas se caracterizan por su alta volatilidad, por estar formadas por grupos reductores y por poseer una elevada polarizabilidad.

Es comprensible entonces que la exposición a olores desagradables, se constituye un tipo de contaminación atmosférica proveniente del desarrollo de actividades industriales y humanas que liberan moléculas odoríferas al ambiente, que se caracterizan por ser volátiles, lo cual repercute en la calidad del aire y hacen que no sea óptimo para el ser humano, afectando en algunas ocasiones su salud o la calidad de vida.

Resulta entonces que la percepción de olor inicia en la emisión de cierta sustancia o mezcla de sustancias que son transportadas en el aire, llevando a la inmisión.Para luego inhalar por la respiración, a través de la cual el cerebro genera una respuesta que es la sensación de olor; y cuando ellos generan desagrado, la contaminación odorífera está todavía en imprecisión.

Porque aun cuando se entienda lo que son malos olores y qué puede o no afectar a la comunidad en general, los olores no son algo que todas las personas perciban de la misma forma, es algo difuso e inespecífico.

Así considero necesario resaltar algunos conceptos relativos al olor:

. Olor simple o primario: Gracias a la emisión olorosa de un único compuesto determinado, el olfato percibe este de modo aislado.

. Olor compuesto: Se percibe gracias a la mezcla de olores primarios.

. Cantidad de olor: Es la mayor o menor intensidad de un olor ya sea simple o compuesto, que es capaz de percibir el olfato humano.

. Concentración de olor: Dimensión utilizada para caracterizar los olores con fines regulatorios; donde la detección se refiere a la concentración mínima de olor necesario para la detección por un porcentaje específico de la población objeto de investigación.

. Umbral de percepción de un compuesto: Concentración mínima de un compuesto detectable por el olfato humano, aunque no sea posible su identificación inmediata.

. Umbral de exposición: La concentración y el tiempo de exposición al cual se expone un individuo a agentes odoríferos puede ser causa tanto de molestias olfativas como de molestias en la salud, llegando a casos extremos como lo resulta ser la muerte.

. Valor límite de exposición a corto término: Valor que no se debe sobrepasar para una exposición máxima de 15 minutos. El respeto de este límite previene los riesgos de efectos tóxicos inmediatos o a corto término.

. Valor límite de exposición media: Se mide para una duración de 8 horas, está destinado a proteger a las personas expuestas a una larga duración. El V.M.E.se puede sobrepasar durante cortos períodos, a condición de no sobrepasar el V.L.E. cuando éste existe.

Teniendo en cuenta estos conceptos relacionados con el olor, el carácter agradable o desagradable de un olor es una sensación subjetiva, sensación que mediante la utilización de amplias poblaciones permite definir qué olor agrada o desagrada a una muestra de esa población .

Luego se grafica la cantidad de concentración de partículas odoríferas respecto a la exposición que se da en el ambiente:

Téngase en consideración que las moléculas odoríferas, en especial tienen la propiedad de que resultan ser altamente volátiles por el hecho de su simple composición; ya que poseen grupos reductores y también una reconocida elevada polarizalidad. Ello se debe a que las generan explotaciones industriales, actividades agropecuarias, plantas de tratamiento de residuos, estaciones depuradoras de aguas residuales. Prácticamente el común denominador es la presencia de malos olores relacionados con compuestos azufrados.

Por supuesto que también están presentes a su vez dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), etano (C2H6), butano (C4H10), propano, hidrógeno (C3H8), helio (He) y argón (Ar); como así también hidrocarburos aromáticos volátiles, el óxido de nitrógeno (NxOy), el dióxido de sulfuro (SO2), el ozono (O3), el monóxido de carbono (CO), C.F.C., entre tantos otros.

La contaminación del aire es uno de los retos a los que nos enfrentamos como humanidad, pues aumenta año tras año; y los efectos pueden ser irreversibles para la vida en el planeta, por lo que debemos evitar, reducir, compensar o mitigar la contaminación del aire.

Ella se evidencia en el cambio climático, que seguirá avanzando a gran escala y producirá todo tipo de fenómenos adversos; como resultan ser el crecimiento del nivel del mar, el incremento de las sequías, el aumento de la temperatura global, entre otros efectos que parecen improbables o de una película de ciencia ficción.

Pero siendo que hace años, muchos años,estamos descontrolados o generando contaminación de sobremanera con los sistemas de salud; es lógico entender que hoy debamos detenernos a pensar soluciones aplicables a corto o mediano plazo, a fines de laborar concienzudamente para evitar comprometer el desarrollo de las actuales y las futuras generaciones.

Está acreditado que los seres humanos evaluamos nuestro entorno por medio de la información que captamos por medio de nuestros propios sentidos; así es que resulta ser fundamental la función del sentido del olfato para la salud y la vida del ser humano. Es por ello que toda la información sensorial se transforma en impulsos nerviosos, y la misma resulta ser enviada al cerebro para poder evaluarse y finalmente dirigir nuestro comportamiento para llegar a optimizar nuestra supervivencia.

Resulta ser que el sentido del olfato, como lo es la vista y el oído, es un telesensor; el mismo provee información del entorno con un alcance que puede entenderse o considerarse relativamente amplio. Esto es de suma importancia.A tal punto que, en 1991, los investigadores Linda Buck y Richard Axel -de la Universidad de Columbia- descubrieron que entre 1,5 y 3% del genoma humano codifica exclusivamente nuestros receptores olfativos; colocando al sentido del olfato en segundo lugar en uso de material genético.

Esta inmensa cantidad de información genética, refleja la importancia en términos evolutivos que tuvo el sentido del olfato en la supervivencia y la reproducción del ser humano; como en la mayoría de las especies mamíferos.

Prácticamente podríamos estar todos de acuerdo en que aun cuando experimentemos inspirar un aire contaminado de olores nauseabundos o molestos esa situación un día del año, lo percibiremos en el peor de los casos como una situación incómoda.

Por el contrario, si varios cientos de personas experimentan ese olor casi a diario durante todo un año, es muy probable que todos estemos de acuerdo que la molestia resulta ser existente y no es justificable; por lo cual no podría ser permitida por las autoridades administrativas ni judiciales.

Así es que las emisiones suelen presentarse en un rango que resulta ser de variable frecuencia, duración e intensidad de olores; y con relación a ellos las molestias que ocasionan no sólo están influenciadas por la naturaleza de aquellos, sino también por factores personales de la población. Por ello, suelen estar influenciadas por salud, nivel de ansiedad, dependencia económica, personalidad, edad y el confort de la población. Hay mecanismos fisiológicos, psicológicos y sociológicos que contribuyen a la incidencia de las molestias inducidas por olores puede afectar la influencia.

A diferencia de lo que sucede con otros contaminantes, cada persona puede percibir y evaluar aromas u olores en tiempo real. La detección es inmediata y el resultado es comunicado con facilidad; por lo que cuando un «stressor» ambiental, tal como un olor industrial, se vuelve una molestia para un individuo, es muy difícil revertir el proceso.Llegando al reclamo ante las autoridades administrativas y, no pocas veces, judiciales.

Conste que para establecer la concentración del olor se han desarrollado estándares objetivos. La olfatometría es la técnica más usada actualmente en el mundo para definir la concentración de un olor en términos de percepción humana; y a través de dicha prueba se evalúan las diluciones con aire «limpio», que un olor debe sufrir para no ser detectable por un humano promedio y que involucra a un umbral de detección.

La concentración es entonces expresada por convención en unidades de olor por metro cúbico a condiciones estándar. Esta información resulta ser particularmente útil cuando se desea evaluar el grado de las molestias que puede provocar un olor. Siendo que los desagradables provocaban malestares dentro de la población; como son dolores de cabeza, molestias respiratorias y alteraciones psicológicas afectando de manera ineludible tanto el bienestar como la calidad de vida de las personas. Según la misma O.M.S., un mal efecto en la salud es cualquier experiencia que provoque malestar a nivel; tanto físico como emocional o mental.Entonces, desde este punto de vista, sin duda la contaminación odorífera genera serias y concretas molestias en la salud, donde las personas que se encuentran cercanas al desarrollo de actividades generadoras de malos olores, padecen insomnio, mal humor, dolor de cabeza, irritación en mucosa, sobre todo la tendencia a desarrollar situaciones de estrés, náuseas, vómitos, reacciones aparentemente neurotóxicas -tales como comportamiento evasivo, pérdidas de memoria o problemas de concentración-, hay interacciones con otros sistemas sensoriales que provocan hipersensibilidad y cambios en la respiración.

Es palmario que estos efectos se dan porque al ser captadas las sustancias odoríferas del medio ambiente por vía nasal o bucal transportadas a la mucosa olfatoria, donde son recibidas y luego se traducen en señales eléctricas; donde el tracto respiratorio incluye una reducción del volumen del mismo aire inhalado, la propia contracción de la laringe y los bronquios; generando mayor secreción de hormonas de estrés, presión sanguínea elevada o un flujo sanguíneo menor en los pulmones.

Se ha probado científicamente que los olores son señal del problema que producen respuestas en las personas, ya que actúan sobre el sistema nervioso central o periférico; y a su vez están relacionados sobre todo con la parte emocional, con los recuerdos y el humor. Es por esto que un olor agradable puede producir sensación de bienestar, y un mal olor puede producir dolor de cabeza, en ocasiones, náuseas ronquera y por supuesto puede generar una alteración en el estado de ánimo.

¿O acaso no recordamos ciertos olores que nos transportan a ciertos momentos de nuestra infancia?O bien olores que preferimos olvidar.

Las molestias tienen efectos negativos físicos y mentales; la ciencia ha demostrado que si bien los malos olores no suelen producir la muerte si producen graves daños, como la pérdida del sentido del olfato limitando a la persona a una vida sin olores, sin algunos recuerdos y en muchos casos sin sabores, puesto que el olfato y el gusto son complementarios.

En el esquema siguiente, se dejan en evidencia una relación entre causas, efectos y legislación de la contaminación odorífera:

VI. ¿QUÉ ES LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE?

Tal como se desprende de lo estudiado, la contaminación atmosférica consiste en la presencia de materias o formas de energía en el aire que bien pueden llegar a suponer o provocar un riesgo, daño o molestia de diferente gravedad para los seres vivos; donde entre las consecuencias directas se destaca el desarrollo de enfermedades y afecciones en los seres humanos y la biodiversidad, así como la pérdida de visibilidad en zonas de grandes concentraciones de gases contaminados o inclusive la aparición de olores desagradables a nivel global.

La presencia de una niebla gris -smog- en las grandes ciudades, es la forma más común en la que se muestra que la contaminación del aire; ello es un problema real siendo ya visible ante nuestros ojos. Donde el incremento aumento de gases de efecto invernadero provocan un calentamiento generalizado del planeta y a su vez el deterioro de la capa de ozono. Ambos efectos, hacen que avance un peligro tanto para la salud de los seres humanos como para la vida de los ecosistemas que efectiva y lamentablemente ven alterado su equilibrio ecológico.

Es hora de asumir que la acción humana es la principal culpable de la contaminación atmosférica. La quema de combustibles fósiles, es una de las principales causas de este problema ambiental que pone en peligro no solo a nuestra naturaleza sino también a nuestra propia salud.

VII.¿DÓNDE SE PRODUCE LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE?

Entre las principales actividades del hombre que claramente provocan la contaminación o afectación en la calidad del aire, provocando o acelerando las consecuencias lamentables antes indicadas, podemos destacar:

VII.1. Industrial. La producción de energía resulta ser la fuente principal de la contaminación del aire; por supuesto no la única. La quema de carbón por parte de centrales eléctricas o aquellas plantas basadas en diésel, son dos de las fuentes de emisión más frecuentes y nocivas. De la mi sma manera, aunque en menor medida, los procesos industriales y el uso de solventes en industrias químicas contribuyen a la contaminación del aire.

Ante esta problemática, se incentiva globalmente a las industrias por medio de políticas y programas variables para que realicen un uso eficiente de energía e inviertan en fuentes renovables de energía. Con ello, se puede llegar a contribuir a que las actividades industriales logren una producción de energía más limpia, una mayor eficiencia energética y poder lograr una reducción de los efectos de la contaminación atmosférica.

VII.2. Transporte. Cerca de 25% de todas las emisiones de CO2 relacionadas con la energía provienen del transporte. Estas emisiones, pueden producir aproximadamente cerca de 400.000 muertes prematuras al año ante la mala calidad del aire.

La mitad de ellas son consecuencia de la emisión de diesel debido a la emisión de óxidos de nitrógeno. No cabe duda que el transporte actual es ineficiente, caro e insostenible al no poderse mantener al mismo ritmo sin comprometer a las generaciones futuras.

En las áreas urbanas con grandes concentración de población resulta imprescindible trabajar en políticas de que contribuyan a la reducción de la contaminación del aire por energías renovables y que no sean nocivas.

VII.3. Agropecuaria.Resulta ser evidente que en este sector hay dos fuentes principales que producen el 24% de todos los gases de efecto invernadero; por un lado la quema de residuos agrícolas y, por el otro, el metano y amoníaco que genera la ganadería. Las emisiones de metano resultan ser especialmente destacables, puesto que afectan al ozono a ras de suelo. Esta intervención tóxica en el aire resulta ser el causante de enfermedades respiratorias. Además, el metano, es un gas de efecto invernadero que a su vez tiene un impacto mayor que el CO2 a largo plazo.

A fin de reducir la contaminación desde este sector, es que se apela a una reducción del metano optimizando la digestibilidad de alimentos, mejorando el pastoreo con gestión sostenible de los pastizales; sin obviar que el consumo cárnico también es parte importante en estas cuestiones.

VII.4. Residuos. Se calcula que el 40% de los residuos generados en el mundo y los desechos orgánicos se queman al aire libre; lo cual verdaderamente genera emisiones a la atmósfera con dioxinas nocivas, metano, carbono, entre otros diversos elementos contaminantes.

Es una problemática que afecta especialmente a aquellas regiones o zonas que están en proceso de urbanización o a países en vías de desarrollo. Y entre las estrategias para evitar los efectos de este tipo de contaminación atmosférica se encuentra la mejora en la recolección, separación y eliminación de desechos sólidos; lo cual permitiría reducir significativamente la cantidad de materiales depositados en vertederos y posteriormente quemados al aire libre.

Por supuesto que un menor desperdicio de alimentos ayudaría a reducir la cantidad de desechos orgánicos que hay que gestionar. De tal modo, una separación de estos y su conversión en compost o bioenergía, ayudaría a la mejora de la fertilidad y la calidad del suelo, generando además una manera de crear una considerable fuente de energía alternativa, por supuesto que más limpia y también sostenible para el aire.

VII.5. Hogares.Desde nuestro espacio chico, nuestra propia vivienda, la contaminación del aire es afectada de una manera que podemos considerar ínfima; pero no es tan así si sumamos todas esas «pequeñeces».

Desde el ámbito doméstico resulta ser nociva en dos maneras. Por un lado, porque es el aire que las personas respiramos en nuestros hogares de manera directa, producimos enfermedades respiratorias; y por el otro, porque repercute en el aire exterior. La fuente de esta contaminación proviene de la quema de combustibles fósiles para actividades como cocinar, calentar o iluminar los hogares.

Aunque en términos generales una importante cantidad de hogares tienen acceso a fuentes de energía más limpias, cerca de 3.000 millones de personas continúan usando combustibles sólidos, lo cual es una cifra muy elevada que produce una gran cantidad de contaminantes.

El mantener la calidad en el aire es fundamental para la supervivencia de las personas y las especias que viven en la Tierra. Los efectos de la contaminación atmosférica pueden ser fatídicas para las especies, puesto que la polución afecta de manera negativa en su salud, propiciando el desarrollo de enfermedades y diferentes afecciones.

Lógicamente el proceso de remoción o eliminación de malos olores depende directamente del estado del contaminante; ya sea gaseoso -donde se remueven por difusión hacia superficies controlables, y en donde se pueden realizar reacciones químicas para transformar estos gases en productos menos nocivos- o en forma de partículas.Para llevar a cabo estos procesos existen medios de control sin dispositivos; y medios de control con dispositivos para el tratamiento de los residuos sólidos.

Aceptemos que la exposición a olores desagradables, se constituye un tipo de contaminación atmosférica que proviene del lamentable y deficiente desarrollo de actividades industriales y humanas que liberan moléculas odoríferas al medio ambiente, que se caracterizan por ser volátiles; lo cual resulta en una calidad del aire no óptimo para el ser humano, afectando en algunas ocasiones su salud.

Depende de nosotros el fomentar actividades libres de contaminantes, proponer mejoras en la calidad del aire y fomentar conductas sanas al ambiente para las generaciones actuales y futuras.

VIII. CONCLUSIONES

Ya es evidente que las gestiones vinculadas a la calidad del aire, viene lidiando contra procesos atmosféricos complejos frente a aquellos compuestos contaminantes que afectan a la salud de su población.

Si bien en un comienzo se pretende profundizar en aquellas cuestiones vinculadas a las emisiones que afectan la salud, con el tiempo se pierde interés; más aún cuando parecen existir otras cuestiones de mayor relevancia o urgencia por resolver; con el agravante que pocas veces se preocupan por los resultados de las mediciones, dejando de considerar que indefectiblemente ello repercute a corto plazo en la salud humana.

En algún momento, existió el incentivo a emplear gas natural comprimido (G.N.C.) en los vehículos; sin embargo, los estudios desarrollados con posterioridad dejaron en evidencia el manto de incertidumbres tanto científicas como políticas, al analizar que con el uso de G.N.C.se incrementaba la proporción de metano (CH4) y óxido nitroso (N2O) en las emisiones, neutralizando así la reducción de dióxido de carbono o lo que hace un tiempo le llamaban anhídrido carbónico (CO2).

El apoyo dado a esta tecnología durante la década de los ´90 es muy probable que haya obedecido a la búsqueda de un desacople a una parte del consumo de combustible fósil exportable en el conurbano con gran concentración de población y de vehículos particulares, siendo que el gas es un combustible que a la vez resultaba más económico para los particulares.

Por supuesto que la contaminación odorífera constituye una problemática seria en salud pública, aunque no se vea de esta manera; ya que en diferentes fuentes se ha encontrado que los olores ofensivos posibles de generar enfermedades a las personas tales como irritación de garganta, pérdida del apetito, náuseas, dolor de cabeza, estados de ánimo afectados, etc. Por lo tanto, el Estado -en cualquiera de sus estadios y por sus diversas funciones – debe necesariamente preocuparse y velar por atender las quejas y así buscar soluciones prontas a las inconformidades de la o las comunidades afectadas.Porque claramente no es sano ni agradable vivir constantemente respirando un aire de mala calidad, en condiciones tal vez de insalubridad y que excedan la normal tolerancia por ocasionar una molestia.

Atento ello, debemos bogar por anoticiar a las personas de las normativas que rigen el funcionamiento y el desarrollo de actividades generadoras de desechos y de malos olores, ello en pro del bienestar de los ciudadanos comunes, y mejorar su calidad de vida, entendiendo que es un deber ineludible de las autoridades ambientales el cuidar la salud física y mental de cada uno de los ciudadanos que se ven amenazados por este tipo de contaminación; tal vez invisible pero no por ello resulta ser imperceptible.

Sepamos que hay tecnología muy sofisticada para la detección de malos olores y sobre todo existe la obligación del estudio y la evaluación de la problemática, incluso con carácter previo o precautorio a fines de prevenir ciertos eventos indeseables. Que bien pueden empezar con un olor prima facie inofensivo, pero que con el tiempo puede ocasionar problemas que amenacen la salud humana y también afectar los recursos naturales.

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(1) BELLORIO CLABOT, Dino; «Tratado de Derecho Ambiental», Vol. II, Ad-Hoc, Bs. As., 2004, p. 194.

(2) Conf. PIGRETTI, Eduardo A.; «Derecho Ambiental», Ediciones Gráfica Sur, Buenos Aires, 2004.

(3) BUSTAMANTE ALSINA, Jorge; «Derecho Ambiental», Abeledo-Perrot, 1995, pág. 116.

(4) PEREIRO DE GRIGARAVICIUS, María Delia; «Daño Ambiental en el Medio Ambiente Urbano. Un Nuevo Fenómeno Económico en el Siglo XXI», La Ley, 2001, pág. 138.

(5) RYCZEL, Mirta E.; «Daños en la Salud por Contaminación Ambiental», Tomo II, en ‘Ambiente Sustentable. Obra Colectiva del Bicentenario» (Amancay Herrera), Orientación, Bs. As., 2010, p. 783.

(6) RYCZEL, Mirta E.; Ob. cit., pp. 783/784.

(7) RYCZEL, Mirta E.; Ob. cit., pág. 784.

(8) Ley N° 20.284. Sancionada el 16/04/1973. Promulgada 16/04/1973. Publicada «B.O.» 03/05/1973.

(*) Abogado. Egresado U.N.L.Z. (2001); Diplomado en Desarrollo Sostenible (U.T.N., 2017); Seminarista Diplomado en Derecho Ambiental (U.L.A., 2020); Técnico Universitario en Gestión y Auditorías Ambientales (Siglo21, 2020); Egresado en Análisis de Riesgo y Daño Ambiental (U.T.N., 2022); Diplomado en Economía Circular y Estrategias de Sustentabi lidad (U.N.C., 2023); Miembro del I.D.A. en el C.A.D.J.M. y la A.A.J.C. Asistente a diversos cursos y jornadas sobre eco-derecho. Autor de artículos sobre responsabilidad civil y cuestiones ambientales.

Fuente: MICROJURIS