Cuidar el planeta desde el aula: la iniciativa que promueve hábitos sustentables en escuelas de todo el país

Vida Silvestre trabaja en la educación ambiental con el propósito de generar un vínculo más sano con el medioambiente.

El planeta atraviesa una crisis ambiental sin precedentes. La pérdida de biodiversidad, el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales exigen respuestas urgentes y profundas. En ese escenario, la educación ambiental se vuelve una herramienta clave: no solo para comprender lo que está en juego, sino también para formar ciudadanos capaces de tomar decisiones responsables y transformar la realidad.

La Fundación Vida Silvestre Argentina trabaja desde hace 48 años con el objetivo de concientizar y generar un impacto ambiental positivo. Con presencia en cinco ecorregiones del país, la organización busca conservar la biodiversidad, promover el uso sustentable de los recursos y fomentar hábitos responsables frente al cambio climático.

Una de sus principales apuestas actuales es la Educación Ambiental Integral (EAI), concebida como un proceso permanente que atraviesa disciplinas y promueve la construcción de ciudadanía a partir de saberes, valores y prácticas vinculadas al derecho a un ambiente sano y diverso.

Este enfoque plantea que los problemas ambientales no pueden tratarse de manera aislada, sino en relación con la sociedad, la economía y la cultura. Impulsan propuestas que integran el ambiente social y el físico, vinculando las necesidades de desarrollo con la preservación de los ecosistemas.

En ese sentido, Vida Silvestre pone a disposición de docentes una serie de recursos pedagógicos para usar dentro y fuera del aula, con la intención de acercar a la naturaleza y crear hábitos sostenibles que motiven a la acción colectiva.

Desde hace casi cinco décadas, Vida Silvestre impulsa proyectos sobre conservación ambiental. Su propuesta está basada en la integración de conocimiento científico y acción comunitaria. No busca transformar simplemente las prácticas individuales, sino también estructuras sociales que condicionan el vínculo con el ambiente.

La fundación insiste en la urgencia de repensar la relación con el ambiente. Los océanos, que durante décadas absorbieron gran parte de las emisiones de combustibles fósiles, comienzan a mostrar signos de agotamiento. La transición hacia energías renovables y la reducción de la huella ecológica son pasos necesarios para un futuro más equilibrado.

La Vida Silvestre desarrolla programas en el Gran Chaco, la Selva Paranaense, las Pampas, Antártida y los Océanos Australes. Desde allí articula acciones educativas y de conservación que buscan integrar a comunidades locales, instituciones educativas y empresas en un mismo objetivo: preservar el planeta para las próximas generaciones.

La educación como herramienta de cambio

La Educación Ambiental Integral promueve que los problemas ambientales se comprendan desde una mirada global, integradora y participativa. Con talleres, materiales y capacitaciones, Vida Silvestre impulsa que los valores ambientales estén presentes en la formación ciudadana y se traduzcan en decisiones colectivas que fortalezcan la sustentabilidad.

Fuente: TN