Condenas a aseguradoras en exceso de la suma asegurada

Jurisprudencialmente la discusión parecía haber sido zanjada por el fallo Flores de la Corte Suprema en 2017, que a su vez hizo referencia al fallo Buffoni, sin embargo, continúan dictándose sentencias similares. El autor y la autora remarcan que éstas «no sólo generan una clara falta de seguridad jurídica, sino que desconocen los aspectos técnicos del seguro que buscan garantizar la solvencia de las compañías».

Maria Agustina Diaz, abogada del estudio Allende & Brea

No es nuevo el debate que rodea las condenas a las aseguradoras en exceso a las sumas aseguradas en los contratos de seguros de Responsabilidad Civil, bajo los argumentos de que las cláusulas relativas al máximo de cobertura resultan abusivas, que el propósito perseguido por la ley de Seguros en virtud de la función social del contrato de seguros es mantener indemne al tercero damnificado, que la víctima es un tercero ajeno a la relación contractual entre el asegurado y el asegurador, la desnaturalización del contrato de seguros, entre otros.

Jurisprudencialmente esta discusión parecía haber sido zanjada en el año 2017 por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), con el dictado del famoso fallo “Flores, Lorena Romina c/ Gimenez, Marcelino Osvaldo y otro s/ Daños y perjuicios (acc. trán. c/ les. o muerte)”, que a su vez hizo referencia al fallo “Buffoni, Osvaldo Omar c/ Castro, Ramiro Martín s/ daños y perjuicios”, entre otros.

En aras de la brevedad, me permito recordar que la CJSN sobre el particular ha dicho que “…sin perjuicio de señalar que el acceso a una reparación integral de los daños padecidos por las víctimas constituye un principio constitucional que debe ser tutelado y que esta Corte ha reforzado toda interpretación conducente a su plena satisfacción, ello no implica desconocer que el contrato de seguro rige una relación jurídica entre los otorgantes (artículos 957, 959 y 1021 del Código Civil y Comercial de la Nación) pues los damnificados revisten la condición de terceros frente a aquellos que no participaron de su realización, por lo que si pretenden invocarlo, deben circunscribirse a sus términos(artículo 1022 del Código Civil y Comercial de la Nación)”. Asimismo, destaca que “la obligación del asegurador de reparar el daño tiene naturaleza meramente “contractual”, y si su finalidad es indemnizar al asegurado de los perjuicios sufridos por la producción del riesgo asegurado, su origen no es el daño sino el contrato de seguro. De tal manera la pretensión de que la aseguradora se haga cargo del pago de la indemnización “más allá de las limitaciones cuantitativas establecidas en el contrato carece de fuente jurídica que la justifique y, por tanto, no puede ser el objeto de una obligación civil”.

Sin embargo, continúan dictándose condenas en exceso de las sumas aseguradas. Una de las razones de esto, creemos, tiene que ver con el desfasaje que existe entre las sumas aseguradas obligatorias y la valuación real del activo. Hay ciertas sumas aseguradas que son establecidas por la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN), tal es el caso del seguro de Responsabilidad Civil Automotores voluntario. Si bien la actualización de los montos por parte del regulador es periódica, normalmente esta actualización no compensa los niveles de inflación, los cuales han logrado alcanzar en los últimos años valores que superan el 50% anual. Si a esto le sumamos que, usualmente, pueden transcurrir años desde que ocurre un siniestro hasta que el mismo es indemnizado cuando es discutido en sede judicial, el desfasaje es aún más evidente.

MÉTRICASEs así como las Salas H y L de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, por ejemplo, han dictado condenas en exceso de los límites de los contratos de seguros, a fin de ajustar las sumas aseguradas.

En el primero caso, “Gómez Rocca, Javier Hernán y otros c/ Creatore, Víctor Juan y otros s/ daños y perjuicios (acc. trán. c/ les o muerte) (nota 1)”, la Cámara condenó en exceso a la suma asegurada en el contrato de seguro de un establecimiento educativo, indicando que “…de esta manera se violenta el servicio asegurativo que, indirectamente, recae sobre las víctimas de accidentes, para quienes el seguro contra la responsabilidad civil cumple una función de garantía en la efectiva percepción de la indemnización del daño. (…) Aceptar esta cláusula limitativa de responsabilidad implicaría desnaturalizar las obligaciones que se encuentran a cargo de la aseguradora en un contrato de seguro “normal”, al contrariar los deberes esenciales o naturales del contrato, o sea, su fin.”. Este decisorio fue posteriormente revocado por la CSJN, ratificando los argumentos esgrimidos en el fallo Flores: la “función social” del contrato de seguro no implica la reparación de todos los daños de los terceros damnificados con indiferencia de los límites establecidos en el contrato de seguros. La obligación que tiene la compañía de seguros de reparar el daño es de naturaleza contractual

Entre los fallos más recientes podemos encontrar “Carames, Claudia Mariela y otro c. Orellana Montaño, Ever y otros s/ daños y perjuicios (acc. tran. c/les. o muerte) (nota 2)”, de agosto del 2021, que fundó la inoponibilidad del límite de la cobertura de un seguro de responsabilidad civil, bajo el argumento de que la cláusula en cuestión desnaturaliza la función social del seguro, desvirtuando el propósito de la ley que lo insertó.

Si bien no hay una marcada tendencia en la jurisprudencia de Cámara de declarar inoponibles los límites de cobertura, condenando por encima de las sumas aseguradas, es interesante ver que, aún luego del fallo Flores, seguimos encontrando sentencias de este estilo. Lo cual no sólo genera una clara falta de seguridad jurídica, sino que desconoce los aspectos técnicos del seguro que buscan garantizar la solvencia de las compañías. Como hemos explicado en otras ocasiones, las aseguradoras deben constituir y mantener provisiones técnicas suficientes para mantener una solvencia adecuada. Para ello, los actuarios especializados utilizan las métricas respecto a la gravedad, frecuencia y costos de los siniestros para establecer las primas que deberán abonar el conjunto de asegurados. Extender la responsabilidad de la compañía de seguros por fuera de esos límites calculados afecta de forma directa a su capacidad de hacer frente a las indemnizaciones que deben ser abonadas por siniestros cubiertos.

Creemos que no puede desvirtuarse la técnica del seguro por la intención de compensar a la víctima. Por eso es menester que se haga respetar los límites de cobertura, y no se amplíe la tendencia a condenar en exceso de las sumas aseguradas. Esto podría generar un incremento en los montos de las primas, con la intención de poder mantener la solvencia necesaria de las compañías de seguros, lo que, en definitiva, iría en una clara contraposición con los objetivos buscados por el sistema del seguro obligatorio: el acceso generalizado a la contratación de un seguro, incrementando la posibilidad de compensación de potenciales víctimas.

Fuente: Estrategas